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La negociación, factor de encuentros y rupturas

FECHA: 12/08/2021
AUTOR(es): Keissy Bracho

La tensión política que se respira en el país, no es nueva; sin embargo, cuando se comenzaban a dar pasos para un nuevo proceso de diálogo y, posterior, negociación entre la oposición y el oficialismo para llegar a acuerdos, que beneficien a la mayoría de los venezolanos, desde la administración de Nicolás Maduro se tomaron decisiones, que pudieran poner en riesgo el proceso.

Amenazas, persecuciones y detenciones son algunas de las situaciones arbitrarias que ha generado la administración de Maduro contra la oposición y que podrían repercutir en la negociación. Cinco han sido los procesos fallidos, anteriormente, donde ambos bandos han intentado negociar una solución a la crisis venezolana.

Para el director de ORC Consultores, Oswaldo Ramírez, el proceso de ‘prenegociación’ como él lo califica, se ha mantenido, ya que, muchos actores políticos esperan resultados del mismo para avanzar en eventuales candidaturas, para las futuras elecciones regionales y locales del 21 de noviembre.

“Yo creo que por ahora se mantiene un proceso de prenegociación, no hablaría claramente de que haya comenzado, y precisamente sobre esto hay preocupaciones bastante importantes, ya que de estas negociaciones deberían salir las condiciones electorales necesarias para efectos de que la oposición logre generar un proceso de participación, a pesar de que hay posiciones distintas dentro de la oposición”, dijo.

Una de las razones de desconfianza de parte de la oposición en el nuevo llamado a diálogo, tiene que ver con la designación de los diputados de la Asamblea Nacional en disputa, en el proceso que se realizó el pasado 6 de diciembre de 2020, cuando el grueso de los adversarios a Maduro, aglomerados en el llamado G4, compuesto por: Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Acción Democrática (AD) y Un Nuevo Tiempo (UNT); junto a la concertación nacional, conformada por: Copei, Encuentro Ciudadano (EC) y Convergencia, decidieron no participar.

La abstención de la oposición, con una participación total de 31% de la población, en este proceso se le otorgó 67,6% de las curules dentro del Hemiciclo al oficialismo y solo 20 adversarios a Maduro, que se deslindaron de los partidos tradicionales y participaron con tarjetas en disputa con el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), lograron llegar al Parlamento aunque, éste no es reconocido por un sector de los venezolanos y la comunidad internacional, que ha hecho el llamado, en reiteradas oportunidades, a repetir el llamado a elecciones para escoger diputados y diputadas.

De esta forma, el diputado de la Asamblea Nacional (AN) designada en 2020, Edgard Raúl Leoni, reiteró que no siempre ha sido “el gobierno” quien se ha levantado de la mesa: “Hay que determinar si verdaderamente la oposición más extremista, está dispuesta a participar. Nosotros somos parte de una oposición que estamos sentados negociando, desde 2018, y que hemos logrado unos avances importantes”.

Para entonces, “la antigua asamblea logró la incorporación de la comisión para el nombramiento del Poder Electoral, que después no llegó a nada, pero se reincorporaron en ese momento a los diputados miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que estaban fuera de la Asamblea y no se avanzó en ese momento, por la oposición que formaba parte de la AN pasada”.

El militante de Acción Democrática (AD), tarjeta que actualmente se encuentra en disputa por la división entre Bernabé Gutiérrez y Henry Ramos Allup, detalló que de esas negociaciones que en principio fueron “satanizadas” por actores de esa “oposición extremista”, como le llama, se han logrado pasos que podrían beneficiar a la ruta democrática: “Ahora con respecto a esta nueva asamblea, es el resultado de esta mesa de negociación que se llamó ‘la mesita’ y ahora es la gran alianza democrática que ha tenido unos avances importantes, por ejemplo: la conformación del nuevo CNE, importante para reactivar el consenso electoral con confiabilidad y transparencia.”

Añadió que: “Tampoco podemos dejar por fuera la misión de la Unión Europea que viene a Venezuela a determinar si, efectivamente, el proceso electoral es transparente y es confiable. Hasta ahora pareciera que desde la llegada de los nuevos rectores (Picón y Márquez), el sistema sí es confiable, habría una explicación que dar de esa oposición que llamó a la abstención”.

Aunque este nuevo llamado a negociar no ha sido bien visto por todos, tal es el caso del analista de International de Crisis Group, Phil Gunson, quien anteriormente confesó que le parecía “poco convincente” al mencionar que “incluso antes de la detención de Guevara no me convencían las versiones que hablaban del comienzo inminente de negociaciones facilitadas por México. Creo que el gobierno de Maduro tiene poco interés en abrir una ronda de negociaciones en este momento con una delegación que represente al llamado gobierno interino. Es poco lo que podría ganar y el costo podría ser, entre otras cosas, darle más oxígeno a una facción de la oposición que ha calificado abiertamente de terroristas”.

Posiciones en contra

El nuevo proceso de diálogo y negociación que, en esta oportunidad, fue propuesto por Juan Guaidó tras la presentación del “Acuerdo de Salvación Nacional” también ha tenido sus acérrimos detractores, incluso, dentro de la oposición. Este es el caso de la posición que ha adoptado la dirigente María Corina Machado, presidenta de Vente Venezuela y de los militantes de su partido.

El diputado de la Asamblea Nacional, electo en 2015 y militante de Vente Venezuela, Omar González, dijo “sentarse a negociar con el régimen de Nicolás Maduro, es un gran error. Es caer en sus artimañas y a través de ese mecanismo, lograr la legitimación que no tiene ni para la inmensa mayoría de los venezolanos ni para las democracias más importantes del mundo”.

Una fuente cercana a la alianza democrática, que prefirió mantener su nombre en reserva, aseguró que desde el despacho de Juan Guaidó no está planteado dar oportunidad a los disidentes de los partidos del G4 y la concertación para participar en este nuevo proceso, lo que implicaría descartar la participación de quienes recientemente participaron en el proceso de designación de la Asamblea Nacional.

El referido diputado de la Asamblea Nacional electa en el año 2015, se refirió a los señalamientos que han recibido por alejarse ser oposición de la oposición, señalando que: “Nosotros no damos cheque en blanco, cualquier decisión que se tome será analizada con fría objetividad, teniendo presente los mayores intereses de la República. Por eso, nosotros no formamos parte de la MUD ni del Frente Amplio. Por otro lado, la oposición ha estado secuestrada en los últimos años por el llamado G4, cuatro partidos que toman la decisión y se la imponen a la mayoría de los venezolanos y al resto de las organizaciones políticas. Nosotros no estamos dispuestos a ser corifeos de ellos”.

Para finalizar, se mostró esperanzado en que sucesos como los ocurridos, recientemente, en Cuba y Nicaragua contra los regímenes que oprimen a esas naciones; así como, en Venezuela, se emule lo sucedido en Túnez en 2010, que dio pie a la Primavera Árabe: “Nosotros pensamos que puede pasar en América Latina, una especie de Primavera del Caribe, para eso estamos trabajando”.

¿Se sientan o no se sientan?

Ramírez detalló que las decisiones arbitrarias ejecutadas desde Miraflores, dejan a la vista una “posición de poder”, visto que: “Por otra parte, tratas de alimentar esa idea de que no estás claudicando frente al enemigo, no le estás entregando concesiones, sobre todo en las bases del oficialismo, a tu base de apoyo generalmente coaccionada en torno a ti, pero que no se te olvide con quién estás negociando. Que es una persona que tiene poder y lo puede ejercer en cualquier momento, sin importarle las consecuencias. No necesariamente esto obliga a que la oposición se baje del proceso”.

Edgar Leoni, se mostró solidario con las víctimas: “Condenamos cualquier tipo de violaciones a los derechos civiles, procesales y humanos de los ciudadanos, pero hay que hacer estas reflexiones porque la verdad es que no sabemos qué es lo que está pasando en ambos extremos, y lamentablemente el resultado de esas escaramuzas nos han alejado más del camino democrático, por lo que, en la alianza democrática se nos ha hecho complicado entender cuál es la agenda de estos señores de ambos bandos, lo que sí resulta claro es que, en ningún caso: Venezuela sale beneficiada con este tipo de situaciones”.

Leoni insistió en que los procesos de diálogo y negociación, tienden a ser largos y que merecen “cierto grado de paciencia y confianza” indicando que: “Nosotros hemos estado ya en procesos de diálogo que han tenido repercusiones y hasta el momento el balance ha sido negativo, pero no solo el gobierno ha sido el que se ha levantado de la mesa. En República Dominicana fue la oposición la que decidió no continuar. En esta oportunidad, pareciera que de ambos lados tienen agendas irreconciliables, lo que hace más complicadas las negociaciones”.

Por su parte, Ramírez presume que en ambos bandos existen actores interesados en “dilatar” una eventual negociación en virtud que existen: “Algunos representantes alimentando la tesis de que no van a participar en nada que tenga que ver con Nicolás Maduro. Creo que falta mucha agua por correr debajo del puente, cualquier hecho que pase hoy no está, necesariamente, repercutiendo en las elecciones del 21 de noviembre. Hay que esperar, si hacemos un sondeo de opinión pública la realidad te puede reflejar una foto distorsionada de lo que puede ocurrir más adelante. Estamos hablando casi cinco meses en el futuro”.

Añadió que: “Quizás hay actores que prefieran tratar de dilatar esta negociación, recordemos que estas negociaciones comenzarían en agosto y por un lado hay actores que tratan de adelantarlas porque necesitan esas condiciones electorales, porque si no son óptimas no participan en la campaña, pero si lo fueran a hacer, estarían perdiendo un tiempo valiosísimo para realizar precisamente esta campaña. El recorrido territorial y poder fijar en la mente de los electores la necesidad de votar por ellos, incluso que implica procesos de persuasión política para tratar de vencer a la resistencia sobre el voto y lograr que lo vean como una herramienta que permita avanzar en la solución de la crisis que ataca al país”.

El voto como factor de cambio

Para el diputado de la AN, la convocatoria electoral del futuro 21 de noviembre, es una oportunidad para que la oposición crezca y se fortalezca de cara a una eventual elección de un nuevo presidente de la República que, según el calendario electoral, corresponden en 2024.

“Lo que hay que hacerle entender al G4 es que la única forma de derrotar al gobierno es a través de la vía electoral. Es entendiendo y es poniendo al país de primero. 80% del país rechaza a este gobierno que lo que ha traído es miseria y penumbra a todos los venezolanos. No todos nos queremos, porque evidentemente existen diferencias entre los grupos, pero lo que sí tenemos todos es el fin común de sacar a Venezuela adelante”, indicó.

El llamado G4, está conformado por los partidos de oposición que fueron más votados en los comicios para la AN de 2015: Primero Justicia (PJ), Un Nuevo Tiempo (UNT), Voluntad Popular (VP) y Acción Democrática (AD), el ala de Henry Ramos Allup que no participó en las elecciones parlamentarias de 2020. También incluye a la concertación de pequeñas organizaciones políticas, como: Copei ODCA, Encuentro Ciudadano y Convergencia.

Leoni invitó al resto de los dirigentes de oposición a que participen en el ejercicio de reconocimiento y alianza: “Eso pasa por terminar de aceptarnos, no solo en la mesa de negociación, sino en la alianza democrática. En las fuerzas de la oposición, como se hizo en 2015, cuando fuimos bajo una misma bandera y una misma estrategia, y la misma fue exitosa. Hoy ese escenario es más favorable para nosotros porque el gobierno está más debilitado, a nivel de calle, económicamente y está más rechazado en general. Es cuando esta oposición debería estar más unida e implementar una sola estrategia, que es la correcta, que es presentarnos el 21 de noviembre y ganar todas las gobernaciones y todas las alcaldías”.

El parlamentario destacó el valor de la unidad en lo que llama una “lucha para derrocar al gobierno”: “Si vamos con fórmulas separadas y egoístas, cada quién en las regiones con tres y cuatro candidatos, donde el gobierno va a presentar fórmulas unitarias, eso va a ser un escenario negativo. El gobierno siempre va a trabajar para dividir. Debemos implementar esa mayoría social, en una mayoría política en alcaldías y gobernaciones para presentarnos en el año que correspondan las presidenciales con una mayoría más fuerte y lograr salir de ellos a través de los votos y la vía democrática. Las condiciones estarían a nuestro favor si trabajáramos con inteligencia, sensatez y sentido de país”.

Ramírez, por otra parte, recordó que aún no se ha determinado por completo cuál será la estrategia de la oposición y la comunidad internacional en el llamado electoral: “Todavía no se han definido todas las candidaturas, todavía está por determinarse si la oposición tendrá primarias o consensos, en el PSUV capaz haya primarias. Todavía la comunidad internacional no ha decidido si va a participar como observadores internacionales independientes en las elecciones del 21 de noviembre. También hay que esperar los resultados de un eventual proceso de negociaciones”.

Antecedentes que podrían cambiar el rumbo

En una entrevista anterior, el abogado especialista en Ciencias Penales y Criminológicas, Omar Mora Tosta, dijo que: “Cada vez que hay un proceso de negociación, el régimen hace uso de la práctica de la ‘puerta giratoria’ de los presos políticos. Echa mano de ellos porque los usa como rehenes, como ficha de canje, para elevar el costo político de cualquier negociación que se está haciendo, utilizándolos a ellos y las condiciones en las que estén, incluso en instancias internacionales”.

El pasado 2 de julio, fue aprehendido en el estado Falcón, Javier Tarazona, director de Fundaredes, cuando en compañía de su hermano Rafael Tarazona y Omar de Dios García, ambos activistas de la organización, se disponía a presentar una nueva denuncia por presunta violación al territorio y la soberanía nacional por parte de rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Colombiano (ELN). Al día siguiente, tres activistas fueron presentados el Tribunal Tercero de Control con competencia en terrorismo y se los imputó por terrorismo, instigación al odio y traición a la patria.

Durante tres días, gran parte del suroeste de Caracas, se vio sumergido en una lluvia de balas, cuando bandas armadas y fuerzas de seguridad estatales se enfrentaron en las calles y barrios por el control de la zona, desde la tarde del miércoles 7 al viernes 9 de julio. Lo que dejó un saldo de cuatro funcionarios policiales y 22 personas identificadas por Carmen Meléndez, ministra de Interior y Justicia de Maduro, como “delincuentes» y otras 28 personas resultaron heridas. No obstante, los líderes negativos de las bandas, se encuentran en fuga.

Otro hecho que se derivó de esta situación fue la detención del dirigente de Voluntad Popular y miembro de la comisión de acercamiento para las negociaciones, Freddy Guevara. El miembro de la Asamblea Nacional (AN) electa en el año 2015, fue apresado el pasado 12 de julio por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y tras ser presentado ante el Tribunal Cuarto de Control en competencia en terrorismo, fue sentenciado a quedar detenido en el Helicoide.

Guevara es acusado de estar, presuntamente, vinculado con “grupos extremistas y paramilitares asociados al gobierno colombiano”, lo que desató una serie de persecuciones, amenazas y detenciones a distintos dirigentes y activistas de la tolda naranja por estar supuestamente implicados en esta situación. No obstante, esto no cambió el discurso del representante de un sector de la oposición, Juan Guaidó, quien ha propuesto la aprobación de un Acuerdo de Salvación Nacional donde se puedan lograr acuerdos y soluciones a la crisis venezolana; y, posterior, a lo ocurrido con Guevara y cuando él mismo fue acosado, aseguró que continuará trabajando por este proyecto.

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