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Política Latinoamericana atraviesa proceso de fortalecimiento de la izquierda

FECHA: 02/06/2021
AUTOR(es): Keissy Bracho

En 2021 Latinoamérica busca, en muchos casos, cambiar de aires político-sociales y económicos. Este año, del que ya restamos cinco meses enteros del calendario, tiene un peso electoral importante en la región.

Varios países de Latinoamérica podrían ver un cambio en la presidencia de su nación, entre ellos: Perú, 6 de junio segunda vuelta (la primera vuelta se realizó el 11 de abril); Nicaragua, 7 de noviembre; Chile, 21 de noviembre, además, ese mismo día, se espera que en Venezuela se desarrollen los comicios regionales y municipales, comandados por el recién electo Consejo Nacional Electoral (CNE).

Por otro lado, Ecuador que, el pasado 7 de febrero, vivió un viraje significativo en su política estatal con el triunfo del centro derechista Guillermo Lasso, superando al candidato correista Andrés Arauz, en la segunda vuelta celebrada el 11 de abril; cambiando el panorama político que deja atrás, al ex presidente Lenín Moreno, de tendencia izquierdista. La toma de posesión de Lasso se produjo el 24 de mayo.

Para Vicente Márquez, internacionalista, lo sucedido en Ecuador podría significar un llamado a la cautela: “La elección de Lasso no estuvo exenta de sorpresa, todo hacía ver que el ganador sería Andrés Arauz. Este triunfo trae consigo cierta cautela. Lasso gana la presidencia con un margen relativamente pequeño, una brecha de unos 600 mil votos”.

Destacó que Lasso no cuenta con 100% del apoyo en la asamblea, por lo que tendrá que hacer acuerdos con el centro izquierda: “tratando de aislar al correísmo y generar una cierta gobernabilidad, en un país donde existen fuerzas políticas muy polarizadas”.

Marcos Hernández, director de Hercon Consultores, considera que Lasso podría influir en la política venezolana: “según sus intereses. Es un mandatario de derecha y con visión compartida con la lucha política activada por el G4 contra el régimen de Maduro, un aliado más en el contexto internacional”.

Mientras Márquez considera que el apoyo podría verse limitado: “siento que tratará de hacer conexión con la representación de Guaidó, pero al tener que tender puentes con factores del centro izquierda y el indigenismo (de su país), ese apoyo va a tener una cierta distancia y no vinculación tan estrecha”.

 

Perú incierto

El panorama peruano no es menos complejo. La crisis política comenzó a fraguarse en 2019 con el escándalo de Odebrecht, que ha originado: el suicidio del expresidente Alan García, la orden de detención del expresidente Alejandro Toledo, el primer proceso de vacancia presidencial contra Pedro Pablo Kuczynski y su posterior renuncia a la presidencia.

Hoy Perú se alista para elegir nuevo presidente, mientras Keiko Fujimori, considerada una de las candidatas con más posibilidades de ganar, también fue investigada por presuntos sobornos de Odebrecht durante campañas anteriores. Por ahora el país es gobernado “transitoriamente y de emergencia”, por el centro republicano liberal Francisco Sagasti, elegido el 16 de noviembre de 2020, por el Congreso de la República y por sucesión constitucional, tras la renuncia de Manuel Merino.

La carrera por la presidencia transita un escenario cerrado, entre Keiko Fujimori, apoyada por la derecha tradicional, y Pedro Castillo apoyado por la izquierda, con algunas reservas. El próximo 6 de junio Perú debe elegir nuevo presidente, luego que el pasado 11 de abril, día en el que se realizó la primera vuelta de las presidenciales, ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta exigida por la Constitución peruana.

Diego Campaña, analista político internacional de nacionalidad peruana, advirtió: “Esperamos que gane la propuesta que respete los derechos y libertades de una sociedad democrática, y que apuesta por continuar fortaleciendo la economía. Perú se encuentra muy dividido, como es costumbre, se debe elegir el mal menor. No soy fujimorista ni he emitido voto por ella; sin embargo, la democracia está en riesgo con un candidato que confiesa abiertamente ser una posición (comunismo) que le perjudicaría mucho al país y más en momentos de crisis”.

El, también, especialista en comunicación y marketing político, detalló: “Nuestra región está experimentando cambios y la izquierda ha sabido aprovecharse de estas necesidades, porque la derecha y el centro no han hecho un buen trabajo. La inestabilidad política en Perú le ha afectado demasiado. En la quincena de noviembre, el país tuvo tres presidentes: Vizcarra, Merino y Sagasti”.

¿Castigo chileno?

Chile atraviesa por un momento de descontento social; la gestión del derechista, Sebastián Piñera, no ha logrado satisfacer las necesidades de la población y esto podría condicionar los resultados electorales de noviembre. Aunque ya se están viendo cambios luego que, en la segunda vuelta de gobernadores, los independientes hayan dado un giro inesperado y brusco.

Márquez dijo que estos resultados demuestran que: “La población chilena está hastiada de la clase política tradicional, de derecha y centro izquierda, que no lograron sintonizar con un electorado deseoso de un cambio político. El triunfo de la izquierda y los independientes en Chile tiene un signo de cambio que va más allá de una simple alternabilidad”.

Afirmó que el triunfo de la izquierda, con el candidato comunista Daniel Jadue: “pudiera encender las alarmas de los factores tradicionales, mientras el papel de los independientes habría que verlo con lupa”.

Hernández, añadió: “Chile emergen nuevos actores sociales y se reconfigura los nuevos espacios para el socialismo científico o comunismo, dejando a un lado un gobierno de derecha que no cumplió”.

Estancamiento o retroceso

Sobre Nicaragua los analistas no guardan expectativas positivas. Márquez atribuye intereses económicos de las grandes potencias, al estancamiento en ese país: “se sienten cómodos con la administración de Daniel Ortega y van a apoyar las pretensiones de hacer cambios legales para permitir su reelección”.

También hay que destacar a Nayid Bukele en El Salvador que, a pesar de haber asumido la presidencia en 2019, su política “milénica” genera conmoción al ser considerado un “dictador de derecha”.

Bryan Castro, politólogo y comunicador de nacionalidad salvadoreña, advirtió que en su país: “No hay un Estado de Derecho sólido. Lo que el presidente necesita se le aprueba y lo que propone la oposición se rechaza. Estamos viendo un retroceso político por inmadurez y caprichos”.

El 28 de febrero, Bukele metió 55 diputados progobierno en la Asamblea Legislativa, hecho nunca antes visto en la política bipartidista de El Salvador y las decisiones comienzan a hacer mella en las consideraciones democráticas de la sociedad.

“Bukele es un gobierno populista que se ha consolidado, teniendo los tres poderes del Estado. El populismo ha tomado gran fuerza en la región, luego que los partidos tradicionales han cometido grandes errores. La gente está cansada de las injusticias”, finalizó Castro.

¡Atención con Colombia!

Como decía Hernández “Cada país transita por sus momentos históricos, son procesos sociales con diversas particularidades. Cada país tiene su historia y sus problemas existenciales”, esto podría aplicar para el venidero proceso electoral en Colombia que, de acuerdo a su cronograma, debe elegir nuevo presidente a finales de mayo de 2022.

Aunque el país vecino no forma parte del calendario electoral para 2021 de Latinoamérica, es importante que sea incluido en este análisis, sobre todo tras las revueltas sociales que registraron en la nación neogranadina desde el 28 de abril, convocadas por el Comité Nacional de Paro, conformado por sindicatos y centrales obreras, que había convocado las protestas no consecutivas en Colombia en los años 2019 y 2020 y a las que se sumaron otros sectores sociales.

Las protestas sociales que se han presentado en la Colombia de Iván Duque, tienen algo en común, se tratan de manifestaciones multifactoriales fundamentadas en el descontento de la mayoría de la población frente a las políticas económicas, sociales y ambientales del presidente con inclinación Uribista, pues el mandato del centro demócrata ha sido marcado por dos procesos de paro nacional (2019 – 2021).

Durante los distintos periodos de protestas antigobierno, se les ha visto a los voceros de la oposición intentando ganar terreno y apoyando que se recrudezca el descontento social, como ocurrió con el exmilitante de la extinta guerrilla M-19 y actual Senador de la República para el periodo 2018-2022, Gustavo Petro, quien además fue el candidato rival a la Presidencia de la República en las elecciones, en las que resultó electo Duque.

También, la ex senadora Piedad Córdoba, quien fue destituida de su cargo por decisión de la Procuraduría General de la Nación, tras ser acusada de colaboración con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), emitió comentarios a favor de las revueltas sociales, especialmente, las que se desarrollaron este año de que dejaron un saldo de más de 40 fallecidos y la condena pública por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) frente a las graves violaciones de los derechos humanos.

Sin duda estos eventos sociales podrían marcar el desarrollo de una eventual campaña electoral, en la que en principio se supondría la intención de Iván Duque de postularse a la reelección, si logra concluir su mandato sin mayor novedad.

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