Omarela Depablos

Periodista

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El mercado petrolero tiembla ante el Covid-19 ¿Cómo afecta a Venezuela?

FECHA: 07/05/2020
AUTOR(es): Omarela Depablos

La demanda por el nuevo coronavirus sentenció a la mayoría de las economías a la recesión y a la industria petrolera a una de las peores crisis en su historia. Venezuela, un país rentista en medio en una crisis económica podría enfrentar uno de los escenarios más dramáticos

Industrias cerradas, empleados en confinamiento, automóviles estacionados, aviones en tierra. El mundo está sumido en una emergencia sanitaria ante el Covid-19 y los esfuerzos para mitigarla han paralizado la rutina en millones de ciudades. En consecuencia, el uso limitado de gasolina para vehículos y combustible para aviones arrastra los precios del crudo a sus niveles más bajos en décadas.

A inicios de marzo, mientras, la Organización Mundial de Salud (OMS) hacía un llamado a los gobiernos a tomar medidas urgentes para controlar el brote, la industria petrolera, ya amenazada por la pandemia, se veía en aprietos dado el conflicto de precios entre el país líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Arabia Saudita, y Rusia, que si bien no forma parte de la institución es un importante aliado. Un conflicto que obligó a los productores del mundo a reducir las cotizaciones del crudo, que desde el mes de enero marcaban un descenso.

Y aunque ambos países, finalmente, acordaron recortar la producción de 30 millones de barriles diarios  a 10 millones, no fue suficiente. Como explica el economista Rafael Quiroz fue “una jugada desacertada”, puesto a que se llevaría a cabo a partir del 1 de mayo. Comportamiento que según  el experto en materia petrolera considera uno de “los elementos” que dio lugar a una merma insólita en los precios del crudo, pues “Tuvieron que hacer los recortes inmediatamente”.

El hecho histórico ocurrió el pasado 20 de abril cuando el vencimiento de contratos a futuro del West Texas Intermediate (WTI), por primera vez desde el inicio de sus operaciones en 1983, hundió los precios petroleros a valores negativos. La caída libre se llevó a cabo por el exceso de oferta de barriles de petróleo y la poca capacidad para almacenarlos.

Según la Administración de Información de Energía del Gobierno de los Estados Unidos de América para el 17 de abril del presente año, el principal depósito del hidrocarburo ubicado en Cushing, Oklahoma, contaba con el 76% de su espacio ocupado, la disponibilidad del resto era incierta, por lo que los productores pudieron verse en  la necesidad de pagar para obtenerlos. Sí, pagar por almacenar el crudo.

Así mismo, Estados Unidos de América al ser el principal productor y consumidor de petróleo del mundo, posiciona el precio del West Texas Intermediate (WTI) como un marcador de “obligatoria referencia” para el resto de los países y organizaciones, afirma Quiroz.

Pese que el conflicto latente entre la nación americana e Irán impulsó la cotización del crudo días después de su caída, entre ascensos y descensos, entre ellos, tres lunes negros en el mes de abril, apunta a la inestabilidad de la industria petrolera, la cual, de acuerdo al economista, incide negativamente en la cotización del barril Brent, principal marcador en Europa. Si bien no presenta tantos problemas de almacenamiento, se mantiene por debajo de 30 dólares, un costo alarmante, según expertos.

Otra problemática para Venezuela       

“Una de las peores recesiones económicas desde la Gran Depresión” resuena como el gran pronóstico de grandes instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Ambas calculan un decrecimiento mundial de 3% y 2% respectivamente.

Sin embargo, las consecuencias económicas de la crisis sanitaria por el coronavirus, que ha acabado con la vida de más de 200.000 personas, ya son palpables: empresas quebradas, millones de empleos perdidos y países que ya registran niveles alarmantes de contracción en su Producto Interno Bruto durante el primer trimestre del 2020. Entre ellos, Estados Unidos de América (4,8%), China (6,8%), Alemania (10%) y Rusia (5%), según portavoces oficiales de cada nación.

Entre tanto, las proyecciones para la industria petrolera apuntan a un ritmo de crecimiento arraigado a la economía mundial. “El mercado petrolero no recuperará los precios hasta que no se recupere la economía mundial. A mayor incremento económico mayor consumo privado”, prevé Quiroz.  Si bien mayo inició con un leve ascenso en los precios petroleros, gracias a los recortes de la OPEP y la relajación de las medidas del coronavirus, la Agencia Internacional de Energía estima una disminución porcentual interanual de casi 10%. Aún cuando productoras redujeron la cantidad de insumos en las refinerías, la producción del crudo “no ha respondido de la misma manera”, informa la Administración de Información de Energía en su último reporte, el problema de almacenamiento persiste.

Pero el problema implica un escenario aún más dramático para un país cuyos ingresos fiscales y flujo de caja depende principalmente de la renta petrolera. De acuerdo a los datos suministrados por el Ministerio del Petróleo afín a Nicolás Maduro, en promedio, la cesta petrolera se ubica por debajo de los 15 dólares, abril cerró en 9,66 dólares. Sumado a un precio de realización entre 18 y 20 dólares por barril, estipulado por Quiroz, produce un impacto negativo, el cual se traduce en la producción a pérdida y a una crisis económica mucho más profunda a la que se venía presentando en el país.

Es un hecho que Venezuela ya estaba envuelta en una economía colapsada, antes de la llegada del Covid-19 al mundo. Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), sancionada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América, con una deuda externa calculada hasta el 2016 en 33.8 millones de dólares y una producción de petróleo que disminuyó abruptamente de  2.36 millones barriles diarios (b/d) a menos de 500 mil b/d, en tan solo cinco años, actualmente se encuentra acorralada.

Ante esta situación, Nicolás Maduro recientemente anunció la designación de Asdrúbal Chávez como presidente de Pdvsa. Una decisión, que puede considerarse “correcta” según Quiroz, ya que tiene una carrera petrolera, “aunque poco podrá hacer”. Por otra parte considera como “errada”, la designación del abogado criminólogo Tareck El Aisami como Ministro de Petróleo afín a Nicolás Maduro. Se debe recordar que el funcionario, tiene señalamientos por supuestos hechos relacionados con el narcotráfico, realizados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, lo que “podría significar un conflicto para la OPEP”.

Quiroz destaca como un “acierto” la separación del Ministerio de Petróleo, de la presidencia de Pdvsa, “una empresa que únicamente debería seguir las políticas diseñadas por el Ministerio”, indicó. Aún así el fortalecimiento de la industria tiene un largo camino por delante.

De acuerdo al economista Aarón Olmos, se debe tomar en cuenta que el país tiene uno de los crudos más viscosos y más pesados según del Instituto Americano de Petróleo, por lo tanto es uno de los menos demandados comercialmente, que además exige mayor trabajo para las refinerías del país.

“Venezuela que es un país sumergente con más de seis años en una espiral de pauperización, de pérdida de poder de compra, pérdida de generación de bienes y servicios. El hecho de no tener acceso a recursos, no tener ingresos por la vía del crudo, significa un obstáculo, no solo para mantener el día a día de la actividad económica en venezolana sino para potenciar cualquier aspecto político, económico y social”, señala Olmos.

Pero Venezuela una nación al borde del colapso social, político y económico necesita más que una vacuna para aliviar su depresión. La caída de los precios petroleros sentencia a millones de venezolanos a una vida en condiciones paupérrimas, que ya subsistía en medio de la hiperinflación, con servicios básicos limitados y prácticamente sin gasolina. En un país con pocas alternativas de producción, escaso flujo de caja, una deuda abismal y el foco del poder en disputa con funcionarios y empresas sancionadas por Estados Unidos de América ante la Comunidad Internacional.

No cabe dudas que sin una vacuna la “presión económica” del virus sitúa a los gobiernos del mundo en una posición crítica, aunque “algunos han empezado a abrirse, lo cual no debería ser una decisión política o económica sino de orden sanitario”, recalca Olmos. Para mediados de mayo se espera una desescalada progresiva de restricciones en varios países, y con ella un respiro económico así como un alcance del precio petrolero a 35 dólares, aún alarmante, según pronósticos de la Agencia Internacional de Energía.

Expertos afirman que, si bien aún no hay previsiones concretas, la crisis petrolera en el mundo no durará para siempre. En este sentido es necesario que Venezuela invierta en la industria de hidrocarburos para aprovechar sus recursos, abrir el Estado al capital petrolero internacional para así impulsar futuras inversiones que reactiven la economía venezolana. “Así como la faja petrolera, hay casi 16.000 pozos petroleros con un costo de producción accesible que están esperando por nosotros”, finaliza Quiroz.

 

 

 

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