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Venezuela: 20 años de desmontaje del sistema electoral

FECHA: 01/12/2020
AUTOR(es): Emilia Lobo

Se hace urgente la legitimación del derecho al voto como mecanismo para solventar los grandes conflictos sociales y políticos que afronta el país. Esta retrospectiva da cuenta de los desaciertos políticos, que han llevado al límite la gobernabilidad democrática

Podemos decir sin equivocarnos que, si bien la democracia no es sólo un sistema electoral, el sistema electoral es indispensable para la democracia.

Esta doctrina política descansa sobre controles y contrapesos que tienden a buscar el acuerdo de los distintos actores que inciden en la vida del país, para hacerlos coincidir en torno a un plan de gobierno.

Un régimen democrático anticipa la existencia de diversidad, pluralidad, conflicto; y tiende a buscar mecanismos racionales y universalmente aceptados para conciliar las distintas visiones. De ahí que se instituyen leyes y normas –“las reglas del juego”– que establecen mecanismos para solucionar las divergencias.

El sistema electoral es uno de esos mecanismos. El derecho al voto y a la participación política, su manifestación más universal. Por ello, el ente que maneje los comicios debe ser confiable, auditable y aceptado por todos los actores de la vida nacional.

Venezuela ha vivido un deterioro sistemático y sostenido de la institución electoral, que llevó al debilitamiento de la democracia. Parte de ese detrimento proviene de la poca incidencia que tuvo la oposición, durante los primeros años de vigencia de la Constitución de 1999.

Para las elecciones presidenciales del año 2000, ninguno de los partidos contrarios al Gobierno presentó candidato. La contienda se redujo a una “división” del MVR, que compartió la votación con el reelecto presidente Hugo Chávez Frías, en un proceso de relegitimación de autoridades [Consejo Nacional Electoral, Resultados Electorales, julio 2000] (1).

Algo similar se vivió en instancias regionales, donde se efectuaron alianzas entre partidos tradicionales con incipientes partidos locales para presentar candidatos independientes, que obtuvieron menos de 20% de los cargos disponibles [Consejo Nacional Electoral, Resultados Electorales, Julio 2000] (2).

Estos resultados desfavorables para la oposición, que no asumió el liderazgo electoral en ese período transicional, tuvo dos momentos coyunturales determinantes: el golpe militar del 11 de abril de 2002 y el Referéndum Revocatorio de agosto 2004.

El avance de la vía insurreccional debilitó, hasta casi desaparecer, los mecanismos de diálogo entre factores de oposición y el gobierno central. La mediación de la OEA en el proceso de reconciliación no fue demasiado eficiente en el logro de sus objetivos y esta situación sólo sirvió para que la ya atomizada oposición, se disgregara en facciones que nunca llegaron a acuerdos mínimos que les permitieran trabajar en una agenda de incidencia pública efectiva.

Centro de Estudios Políticos UCAB – «Cultura Democrática en Venezuela – crisis y oportunidades» en www.politikaucab.net

DESLEGIMITACIÓN DEL VOTO COMO HERRAMIENTA DEMOCRÁTICA

Esta profunda crisis desembocó en la convocatoria a Referéndum Revocatorio de 2003. Un proceso que permitió al gobierno central desarrollar mecanismos estructurales de manipulación y ventajismo electoral, en especial con el establecimiento del sistema de misiones asistenciales.

El chavismo ganó el Referéndum Revocatorio en 2004 en un proceso difícil de auditar, luego de una campaña desigual y con una oposición que no alcanzó a ejercer control en todas las mesas electorales. Se reclamó un fraude, pero no se denunció ni se comprobó [Centro Carter, 2005] (3). Se inició entonces el período de deslegitimación del sistema electoral y del voto como herramienta democrática.

El debilitamiento institucional que se vive en Venezuela y, en particular, el abandono del voto como un derecho político, se fomenta desde todos los sectores: por una parte, desde el propio gobierno central que viola la Ley Electoral con campañas abusivas y ventajistas, participación activa de funcionarios públicos y manipulación del electorado a través del acceso al sistema de asistencia social creado en torno a las misiones.

Por otro lado, los factores de oposición no terminan de organizar su estrategia más allá de la confrontación, lo que devino en una división entre los partidos que creían importante retomar y mantener la vía electoral, y aquellos que consideraban que eso no era posible. Se optó por la abstención en las elecciones parlamentarias de 2005 y se entregó el control institucional absoluto al chavismo [Diario El Mundo de España, febrero 2002](4).

Hasta 2010, Venezuela vivió el abandono del sistema electoral y, a la vez, su instrumentalización para el afianzamiento del autoritarismo. El primer amague de retomar el camino electoral para frenar el progresivo control unipartidista del Estado se vivió en 2007, cuando se produjo el único revés de Hugo Chávez al pretender reformar por esa vía la Constitución.

Poco más de 100 mil votos de diferencia impidieron aprobar la Reforma Constitucional y abrieron el camino hacia un nuevo juego político. Aun cuando Hugo Chávez persistió y aprobó la elección indefinida como una enmienda en la Asamblea Nacional de mayoría oficialista, la oposición entendió que la ruta electoral estaba ahí, que era posible organizarse y ganarle a Hugo Chávez [Vicente Díaz, 2007] (5).

Las parlamentarias de 2010 también representaron una vuelta a la ruta electoral, pues se logra un aumento significativo de escaños para la oposición en relación con el control absoluto del oficialismo en la Asamblea Nacional en 2005. Gracias a ese evento, se pudo vislumbrar la posibilidad de organizarse de nuevo para enfrentar a Hugo Chávez en 2012. No como una lucha simbólica, sino con posibilidades reales de darle la pelea y ganar la Presidencia.

El proceso electoral de 2012 sólo reafirmó esta realidad: un sistema electoral doblegado frente a una oposición organizada que entendió su funcionamiento y comprendió que con la adecuada movilización y cubriendo con testigos todas las mesas electorales se minimizaba la posibilidad de manipular resultados.

Entretanto, el chavismo gobernante optó por exacerbar el ventajismo y la manipulación del votante, agotando los recursos del Estado, llevando al extremo el gasto público financiado con endeudamiento irracional. Ello unido a la manipulación emocional de un candidato-presidente gravemente enfermo, quien, engañando al electorado, se hizo elegir en la etapa terminal de su enfermedad [Diario Tal Cual, 2012](6).

La oposición venezolana perdió las elecciones de 2012. Pero, irónicamente, quedó fortalecida y viviendo su mejor momento desde la victoria de Hugo Chávez en 1998. Se recuperó así el voto como mecanismo para cambiar al gobierno.

EL MAYOR AVANCE POLÍTICO, EL PEOR RETROCESO INSTITUCIONAL

Vino el revés en las elecciones regionales de 2012 y la cuestionada victoria de Nicolás Maduro en 2013, que debilitó la alianza electoral y abrió un compás para nuevos intentos insurreccionales infructuosos.

Sin embargo, el peso logrado por la organización ciudadana se impuso y se consiguió la victoria más importante de la oposición al chavismo en casi dos décadas: la mayoría absoluta de los curules de la Asamblea Nacional en 2015.

El chavismo se preparó para la derrota y para dar la estocada final al sistema democrático: desconocer los resultados electorales. Fue así que los poderes públicos cooptados por el Ejecutivo se alinearon para impedir que la Asamblea Nacional cumpliera con su función contralora, lo que generó un nuevo período de desmontaje del sistema electoral y supresión del voto.

La primera acción fue instrumentar el Tribunal Supremo de Justicia para dejar sin representación parlamentaria al estado Amazonas y luego impedir, por la vía de la fuerza solapada en sentencias falaces, el funcionamiento del parlamento.

En 2016, se desplegó desde el Consejo Nacional Electoral un conjunto de normas y mecanismos de supresión del derecho al voto, que, por efecto de la ciudadanía altamente movilizada, culminó en la suspensión judicial de la convocatoria a Referéndum Revocatorio sin que mediase ningún argumento razonable para ello. [BBC MUNDO, octubre 2016] (7)

Este hecho representó la primera supresión formal impuesta por el Gobierno a la voluntad ciudadana de convocar un mecanismo electoral para dirimir el conflicto político, que se acentuaba a la par de una devastadora crisis económica y social. Esta situación terminó en una oleada de protestas que tuvo su climax en las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, que invalidaron –en la práctica– la elección parlamentaria de 2015, al intervenir el funcionamiento de la Asamblea Nacional de mayoría opositora. [New York Times, marzo 2017](8)

Se desarrolló entonces un período intenso y prolongado de protestas ciudadanas, que tuvo como exigencia fundamental el respeto al derecho al voto y el rescate de la integridad electoral, pero que recibió de parte del gobierno una violenta represión sin precedentes: decenas de manifestantes asesinados a manos de las fuerzas de seguridad del Estado, a plena luz del día, desde instalaciones oficiales y militares.

Aquel reclamo electoral se estrelló con la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que no reunía ninguna de las condiciones constitucionales mínimas de procedencia. El 30 de julio de 2017, en un evento casi partidista y ensombrecido por hechos represivos violentos, el Consejo Nacional Electoral anunció los resultados del proceso, los cuales fueron desmentidos por la empresa encargada de proveer el software.[DW, agosto 2017](9)

A partir de ese momento, el sistema electoral perdió su capacidad de instrumentar soluciones que respondan a la manifestación de la voluntad de los venezolanos. Durante el último semestre de 2017, la mediación internacional intentó recuperar garantías electorales mínimas indispensables. De estos esfuerzos, no se obtuvo resultados. De paso, la crisis política se agravó con unas cuestionadas elecciones presidenciales en 2018, que desembocaron en el cisma institucional que vivimos desde enero de 2019 y que ha hecho que la crisis humanitaria compleja se profundice.

Encuestadora Meganálisis. Informe Público (parte I) en www.encuestadorameganalisis.com

LA RESTITUCIÓN ELECTORAL: UN OBJETIVO URGENTE

2020 debería ser un año de elecciones parlamentarias y la oportunidad de plantear un escenario de negociación para la reinstitucionalización y la reconstrucción de canales de reconocimiento recíproco, que permitan afrontar la compleja crisis humanitaria que vive Venezuela. Sin embargo, los esfuerzos que se han hecho desde distintos sectores para lograr la reconstrucción del sistema electoral y hacer una elección parlamentaria con garantías constitucionales mínimas, no han rendido los frutos esperados.

Desde el gobierno, se insistió en desplegar el poder arbitrario para modificar la composición del Consejo Nacional Electoral y reformar las normas electorales sin importar la violación de los principios de universalidad del voto. Se intervino partidos políticos y se despojaron de su representación y símbolos; se estableció un sistema de votación, escrutinio y totalización hasta ahora desconocido e inauditable y se empecinó en llevar adelante el evento sin contar con condiciones sanitarias y socioeconómicas mínimas que permitan a los venezolanos expresar su voluntad a través del voto.

Los esfuerzos desde la oposición en la lucha por conseguir condiciones electorales parecieron insuficientes. Desde comienzos de año, comenzó a proponerse la prórroga del mandato de la Asamblea Nacional, no como alternativa sino como estrategia definitiva. Una vez hecha la convocatoria al evento del 6 de diciembre, se promovieron varios intentos de movilización opositora, que concluyeron con la presentación de un llamado “Pacto Unitario”, que estableció más un intento de acuerdo de funcionamiento interno, que una estrategia de acción para el logro de su objetivo: la lucha por elecciones libres. [Europa Press, septiembre 2020] (10)

Como alternativa, la oposición venezolana convocó a una “consulta popular” basada en tres preguntas que buscan legitimar acciones políticas nacionales e internacionales, de cara al término del período constitucional del parlamento [Consulta Nacional de Venezuela, noviembre 2020](11). Aun cuando esta actividad ha sido objeto de críticas, ha permitido crear un espacio para el debate y la reorganización, indispensable en un país que a partir de enero se enfrentará a una nueva realidad política que requiere encontrar a los factores de oposición organizados, movilizados y articulados.

El panorama actual no es alentador. La falta de reconocimiento entre los actores políticos, la confrontación irreconciliable y el debilitamiento institucional desdibuja soluciones a la crisis que atraviesa Venezuela. El país parece vivir un momento de estancamiento de la crisis.

Se hace urgente la reconstrucción del sistema electoral como mecanismo para la resolución de los grandes conflictos sociales y políticos que se viven en Venezuela. Para ello, se requiere iniciar por el fortalecimiento del tejido social y la atención de la crisis humanitaria que sin pausa va destruyendo todo a su paso.

Resulta indispensable la implementación de medidas de emergencia para atender a la población empobrecida y, a partir de allí, cimentar mecanismos de participación e incidencia pública, con el objetivo de presionar la reconfiguración del sistema electoral y la reinstitucionalización democrática.

De seguro, las opciones más eficaces serán en principio las menos populares. Pero sólo la búsqueda y consecución del reconocimiento recíproco de los factores de la vida pública, permitirá el tan anhelado retorno del país a la ruta política y constitucional.

(1) Consejo Nacional Electoral, Resultados Electorales, Procesos Electorales, Elección Presidencial 2000. Recuperado de: http://www.cne.gob.ve/web/documentos/estadisticas/e015.pdf

(2) Consejo Nacional Electoral, Resultados Electorales, Procesos Electorales, Elección Regional 2000. Recuperado de: http://www.cne.gob.ve/web/documentos/estadisticas/e021.pdf

(3) Centro Carter, Observing the Venezuela Presidential Recall Referendum, 2005. Recuperado de: https://www.cartercenter.org/documents/2020.pdf

(4) Diario El Mundo de España, (5 de diciembre de 2005) Chávez controlará por completo la Asamblea tras el boicot de los principales partidos opositores, Recuperado de: https://www.elmundo.es/elmundo/2005/12/05/internacional/1133745658.html

(5) DÍAZ, V., (4 de diciembre de 2007) Referendo desmontó mitos electorales. Recuperado de: https://web.archive.org/web/20071212224820/http://www.unionradio.net/Noticias/Noticia.aspx?noticiaid=224543

(6) Diario Tal Cual Caracas, (7 de octubre de 2012) El día que Chávez ganó tras la campaña con el mayor gasto público de la historia. Recuperado de: https://talcualdigital.com/el-dia-que-chavez-gano-tras-la-campana-con-el-mayor-gasto-publico-de-la-historia/

(7) García, D., para BBC Mundo, (21 de octubre de 2016) El CNE de Venezuela paraliza el referendo revocatorio a Nicolás Maduro: ¿qué pasa ahora? Recuperado de : https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37725038

(8) CASEY, N. para New York Times, (30 de marzo de 2017) El Tribunal Supremo de Venezuela asume los poderes del congreso y la oposición canta golpe de Estado. Recuperado de: https://www.nytimes.com/es/2017/03/30/espanol/america-latina/el-tribunal-supremo-de-venezuela-asume-los-poderes-del-congreso-y-la-oposicion-canta-golpe-de-estado.html

(9) DW, (02 de agosto de 2017) Venezuela: empresa que hizo recuento de votos denuncia «manipulación». Recuperado de: https://www.dw.com/es/venezuela-empresa-que-hizo-recuento-de-votos-denuncia-manipulaci%C3%B3n/a-39940859

(10) Europa Press, (7 de septiembre de 2020) Guaidó presenta un Pacto Unitario con 37 partidos para intentar volver a unir a la oposición al ‘chavismo’ en Venezuela. Recuperado de: https://www.europapress.es/internacional/noticia-guaido-presenta-pacto-unitario-37-partidos-intentar-volver-unir-oposicion-chavismo-venezuela-20200907201925.html

(11) Consulta Nacional de Venezuela 2020, sin fecha. Recuperado el 30 de noviembre de 2020, de https://es.wikipedia.org/wiki/Consulta_nacional_de_Venezuela_de_2020

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