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Trump y su Política Exterior con Grandeza Nacional

FECHA: 10/10/2020
AUTOR(es): Rommer Ytriago F.

Se acerca la hora en que Estados Unidos de América conocerá al hombre que se encargue de sus destinos por los próximos cuatro años (2021-2025), por mucho que esto signifique, hay dos elementos que condicionan la elección: por un lado, el presidente Trump -como líder- y por otro, su exitosa Política Exterior con retorno a la Grandeza Nacional.

No es menos cierto que a comienzos de la década del 2000 el Sistema Internacional cambió, un nuevo orden -Multipolar- se erigió y también la oportunidad para que alguna de dos situaciones se diera, es decir, el resurgimiento de las viejas asperezas -Este-Oeste- o la cooperación entre Estados Unidos y Rusia, este último como líder del mundo postsoviético.

Los hechos demostrarían que, al parecer la existencia y preponderancia en el tablero mundial de uno, seguiría condicionando la del otro y, no pocas veces podría decirse que ambos actores danzan entre la tensión y la cooperación.

Con la llegada de Trump finalizaba un periodo en que la Política Exterior vislumbraba un país en descenso, marcado por la pérdida de los elementos internos que le reafirman como nación entre naciones, dando pie a que Atilio Borón aseverara el “fin de la Pax Americana”.[i]

Lo que refiere a que “ya terminaron sus días de hegemón mundial” (Borón, 1995, pg. 231)[ii], sin embargo, ha sido todo lo contrario, puesto que tal retorno a su grandeza nacional le ha servido para un reposicionamiento -de peso- capaz de considerarse “hegemónico” dentro del tablero de las grandes decisiones del espectro internacional.

En los años de la decadencia -antes de la Era Trump-, Rusia fue fortaleciéndose poco a poco, aumentando sus capacidades políticas, económicas y militares, tal vez no con la suficiente fuerza para desplazar a Estados Unidos como actor principal del Sistema, pero sí para lesionar su posición en el denominado mundo multipolar.

Esta situación estaría presente en los deseos de Donald Trump de cambiar la perspectiva en la que se ha ido tejiendo un “nuevo orden mundial” o una nueva Estructura del Sistema Internacional, que a ratos parece tener a China como la pieza que configura una “tripolaridad”.

Acabándose el periodo 2017-2021 el actual Jefe de Estado y, abanderado para la reelección presidencial, ha sido cuestionado por cosas que rayan entre lo banal y ligero, que lejos de hacer un justo juicio de su comportamiento como persona, se quedan en criticas absurdas que poco tienen que ver con la acción de gobernar.

A su vez, los señalamientos excluyen como la administración Trump tanto en su proyección interna como en su Política Exterior, ha reafirmado su apego a tres elementos: el componente religioso que en específico es la Lógica -tradicional- Protestante[iii].

Su acción inherente a la máxima del Destino Manifiesto -como tesis de desarrollo-, que supone: “(i) la virtud de las instituciones y los ciudadanos de EEUU; (ii) La misión para extender estas instituciones, rehaciendo el mundo a imagen de los EEUU; (iii), la decisión de Dios de encomendar a EEUU la consecución de esa misión”. (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, 2006, p.122).[iv]

Como al hecho de corresponder con la visión del Excepcionalismo, suerte de virtud que infiere preponderancia mundial, económica, social y política.

Factores que, a la largo de la historia del país se destacan en la vocería de los dirigentes republicanos, entre ellos: Abraham Lincoln, Theodore Roosevelt y Woodrow Wilson.

 Algunas veces esto sirvió para atenuar la radicalidad y otras para exacerbar objetivos nacionales en la proyección exterior, por lo que aquello que señaló Lincoln (1862) de que “Estados Unidos es la última y mejor esperanza sobre la faz de la tierra”[v], o lo que Wilson (1917) expresó que: “El mundo debe estar seguro para la democracia”[vi] encuentra una afinidad discursiva y filosófica con la administración Trump.

De modo que los juicios hechos contra el gobierno y en específico contra el líder, carecen de reconocer el apego a los valores y principios que a la identidad nacional estadounidense se ha ceñido, así como al hecho de que el país dirige su política interna y externa en procura de su grandeza nacional.

De allí que el slogan en 2016 fuese “Make America Great Again” y “America First”

Expresiones que rememoran los elementos conceptuales propuestos por el Expresidente Ronald Reagan en 1980 para “reforzar los valores de lo que se ha dado en llamar el nacionalismo blanco: un país con una nostalgia por los tiempos en que la mayoría blanca anglosajona y protestante definió la identidad estadounidense” (López, 2016,)[vii]

No obstante, este hecho – trascendente- registra que la Política Exterior ha sido exitosa por estar atada a la esencia del Pensamiento Protestante, al Excepcionalismo y, a la perspectiva del Destino Manifiesto que son las garantías de la unidad y del mantenimiento como nación.

Cuestiones que a su vez acompañan la configuración del Sistema Político que en su naturaleza contiene anexo al Realismo Político, enfoque que permea su actuación y que, traducido como el Interés Nacional en términos de Poder, ha constituido una verdadera Política Exterior de Estado.

Lo que indica una coherencia entre principios y fines, que amoldan el rol que cumple en el mundo, cuyo éxito estaría más allá de la lucha de poder, que, a diferencia de los países comunistas, se centra en la defensa del Sistema Democrático. (Reinhold,1958)[viii].

En conclusión, lo dicho condiciona la elección próxima de noviembre de 2020 en la que Trump buscara cuatro años más para estabilizar al Mundo Libre, a la Civilización Occidental, y la continuación de la Política Exterior que siga haciendo grande a América.

[i] Borón. A. (1995). “¿Hacia una era post-hegemónica?, El fin de la Pax Americana”. Compendio Dialogo y Seguridad, Editorial Nueva Sociedad, Número 2.

[ii] Ibidem

[iii] Weber. M. (1975). “La Ética protestante y el Espíritu del Capitalismo”. Barcelona: Ediciones Península.

[iv] Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. (2006). “México en la Historia Universal I”. Centro, Pachuca, Hidalgo, México

[v] Lincoln, A. (1862), Segundo Mensaje Anual al Congreso. [Documento en Línea] disponible en https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1862/message [consulta 2020, septiembre 28]

[vi] Wilson, W. (1917), Discurso del presidente de los Estados Unidos pronunciado en una sesión conjunta de las dos cámaras del Congreso. [Documento en Línea] disponible en https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1917Supp01v01/d231 [consulta 2020, septiembre 28]

[vii] López, L. A. (2016). ¿Qué significa ‘Make America Great Again’ y ‘America First’?. Sputnik mundo. [Artículo en Línea] disponible en: https://mundo.sputniknews.com/politica/201611111064778402-make-america-graet-again-trump/ [consulta 2020, septiembre 28]

[viii] Reinhold, N (1958).  La ironía en la historia americana, Madrid, Instituto de Estudios políticos.

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