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Puntofijo, un ejemplo para la Gobernabilidad Democrática

FECHA: 29/10/2020
AUTOR(es): Rommer Ytriago F.

A 62 años del histórico Pacto de Puntofijo, surgen distintos enfoques con los cuales se pueda reflexionar sobre este hecho, y pese a que el término gobernabilidad es de reciente data, es el que mejor refleja la esencia de este acuerdo que permitió al país desarrollar Gobiernos democráticos y/o Gobiernos en Democracia.

Puntofijo era el nombre de la casa del Dr. Rafael Caldera, pero a su vez, el del acuerdo civilista que llevó a consolidar el periodo de mayor estabilidad política -en términos de Gobernabilidad Democrática-, jamás conocido en la historia de Venezuela; cuestión que le llevó a ser ejemplo ineludible en otros eventos de similar trascendencia cuando se necesitó tener una fuente de inspiración política.

No en vano los Pactos de la Moncloa durante la transición española, y la chilena entre 1988 y 1990, se inspiraron de lo ocurrido en 1958 en este país, cuando los líderes de las principales fuerzas políticas se reunieran para sellar un compromiso que asegurase consolidar la Democracia como nuevo Sistema Político.

Así en Puntofijo, Rómulo Betancourt por el Partido Acción Democrática, Jóvito Villalba por Unión Republicana Democrática y Caldera por el Partido Socialcristiano COPEI, forjarían “la consolidación de los principios democráticos” (1958, pg.1)[i], que orientarían la acción política del momento, frente al evento electoral de ese año y luego durante el primer quinquenio democrático de 1959 a 1964.

Con base en tres objetivos específicos: “(a) Defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral; (b) Gobierno de Unidad Nacional; (c) Programa mínimo común”[ii].

Es importante destacar que ese día “Estuvieron presentes, en calidad de testigos calificados, representantes de Fedecámaras, del Comité Sindical Unificado Nacional, de la Federación de Centros Universitarios, de la Junta Patriótica y de la Federación de Gremios Universitarios”. (Cartay, 2018, pg.155)[iii].

Posteriormente, el pacto sería complementado por una declaración de principios y un Programa Mínimo de Gobierno, firmado por los candidatos presidenciales incluyendo al Partido Comunista de Venezuela representado por el mismo candidato de Unión Republicana Democrática, Wolfang Larrazábal.

Merece decirse que la proeza política de aquel acuerdo en un tiempo que dista mucho del presente, parece contener un carácter imperecedero en el espíritu y en el fondo de la construcción política para lograr las condiciones -mínimas- que asegurasen poner en marcha un gobierno democrático y en efectiva democracia.

Los adversarios del Sistema Político, de sectores tradicionales de izquierda radical, que posteriormente conquistaron el gobierno nacional con las garantías y procedimientos que éste les daba, siempre endilgaron el mote de puntofijista al periodo democrático (1958-1999), desconociendo que dicho acuerdo no se previó más allá del primer quinquenio.

Caldera (2013), quien fue el último sobreviviente de los firmantes aseguró que: “Puntofijo le dio a Venezuela autoridad en el concierto de los países democráticos y fue comentado y estudiado con mucho interés por países hermanos que se encontraban bajo gobiernos de facto y luchaban por reestablecer la democracia”. (p.129).[iv]

De igual modo dejó claro, respecto de las críticas -injustas-, de aquella etapa histórica que siguió después del pacto y trajo como resultado que “los partidos políticos se vieran precisados a acordar entendimientos parlamentarios para asegurar el sostenimiento de la democracia”, (Caldera, 2013, pg.129)[v] no merece el mote de puntofijista.

En honor a la verdad, lo que animó a que esta gesta permitiese tales alcances durante cuatro décadas, fue gracias al espíritu del 23 de Enero de 1958, porque mantuvo vigente en la conciencia ciudadana el orgullo del país que se había logrado cimentar frente a los horrores vividos hasta la primera mitad del siglo XX.

Lo que deja en evidencia: que aquello de “puntofijismo” es obra de líneas discursivas que hoy no se pueden seguir sosteniendo frente al hecho de que el Sistema Político imperante -visto por su esencia autocrática-, no es capaz de dar esa estabilidad política y social que respondió a ser un indicador de la existencia de gobernabilidad democrática.

Esa hazaña política refleja en el presente los desafíos que tiene el país por delante, porque más allá de los perennes temas de políticas públicas, se encuentran los planteamientos de la ciudadanía entorno a que sean realmente representados y escuchados.

Se busca lo que Puntofijo evidenció, es decir, que en los dirigentes se halle un nivel de cultura política excepcional, de apego a las reglas e instituciones que el juego político, democrático, precisa para terminar de conquistar el poder, rediseñar el papel del Estado y la forma en que se construyen sus políticas públicas.

 Lo expresado sintetiza lo que Antonio Camou (2001) llama “Paradigmas de la Gobernabilidad”, es decir, son “el conjunto de respuestas institucionalizadas (ideas, valores, normas, prácticas) que una comunidad política sustenta en pos de resolver (y aceptar) ciertas soluciones a sus problemas de gobierno”. (pg.11).[vi]

Tal cuestión es vital para entender los elementos estructurales que son necesarios para sortear la difícil coyuntura política del presente, que por lo menos anime a la ciudadanía y a la dirigencia política a un efectivo y afectivo carácter unitario y democrático.

Que los venezolanos de hoy y del futuro -en especial los jóvenes-, puedan entender la historia del origen de la democracia, y como la voluntad política sirvió para que Estado, Sociedad y Política pudiesen alcanzar sus objetivos; es indispensable, pues comprenderán como Puntofijo -es y será siempre-, un ejemplo para la Gobernabilidad Democrática.

[i] Universidad de Carabobo (1958). Pacto de Punto Fijo. Disponible en: http://servicio.bc.uc.edu.ve/derecho/revista/idc22/22-10.pdf

[ii] Ibidem

[iii] Cartay R, G. (2018). “Caldera y Betancourt, constructores de la democracia” Editorial Dahbar.

[iv] Caldera, R. (2013). De Carabobo a Puntofijo, Los Causahabientes, La historia del origen de la democracia en Venezuela, 7ma edición, Libros Marcados.

[v] Ibidem.

[vi] Camou, A. (2001). “Los desafíos de la Gobernabilidad”. Estudio preliminar y compilación. México: Flacso/IISUNAM/Plaza y Valdés.

 

Las opiniones y/o conceptos expresados en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.