Descargar

Los números de la pandemia

FECHA: 10/06/2021
AUTOR(es): Homero Gutiérrez

Las estadísticas disponibles sobre la pandemia de COVID19 relacionadas con el número de infectados y decesos, que son reportados diariamente por los distintos gobiernos, constituye una herramienta importante para la toma de decisiones por parte de las autoridades sanitarias locales, regionales e internacionales.

En ese sentido, prestigiosas instituciones, como Johns Hopkins han creado el Coronavirus Resource Center[i], orientado a compilar la información disponible sobre la evolución de la pandemia con base en la información oficial de los distintos países.

La información recopilada permitió obtener una primera noción del avance de la enfermedad en los países, creando una primera aproximación a las tasas de contagio y mortalidad del nuevo virus. Sin embargo, la información oficial provista directamente por los gobiernos muestra una amplia dispersión en el número de casos positivos y decesos por millón de habitantes en los distintos países en los cinco continentes.

En la evolución de la pandemia se han producido aumentos sustanciales de casos en algunos países, mientras otros apenas reportan casos, incluso en países vecinos con un amplio intercambio de viajeros y fronteras comunes. Las cifras obtenidas de Our World in Data[ii] muestran diferencias que crean muchas interrogantes sobre las razones detrás de que algunos países en particular han sido más afectados que otros por la pandemia, medido en términos de millón de habitantes.

Los países de altos ingresos tienen más casos

Los datos a primera vista muestran que los países de ingreso alto, en especial europeos, han registrado el mayor número de casos y decesos por millón de habitantes desde el inicio de la pandemia (hasta el pasado 30 de abril), con respecto a los países de ingresos bajos.

Un resultado inesperado considerando que países de alto ingreso cuentan con un sistema de salud mucho más robusto, menor densidad poblacional en las ciudades, mayores recursos financieros y tecnológicos, así como un estilo de vida promedio más alineado con el distanciamiento social.

Tomado de Our World in Data (www.ourworldindata.org)

Los países de ingresos bajos, en contraste, tienen un conjunto de condiciones y características que anticipan -a priori- una mayor cantidad de casos de COVID19 por millón de habitantes.

Los limitados recursos, deficientes sistemas de salud, condiciones de hacinamiento en los barrios populares, sumado a la elevada informalidad y pobreza, crean las condiciones para que las personas estén más expuestas al contagio. Las condiciones particulares de los países de bajos ingresos, también limitan el acatamiento de las medidas básicas de prevención y de distanciamiento social.

Las estadísticas oficiales del número de casos positivos y decesos relacionados con el COVID19 contienen sesgos que pueden distorsionar los análisis sobre la evolución de la pandemia, así como invalidar las frecuentes comparaciones del manejo de la pandemia entre países.

Estos sesgos provendrían de las diferencias en el número, regularidad y alcance de los testeos aplicados en cada país, así como el tipo de prueba utilizada para la detección. En muchos países están realizando pocas pruebas que no suministran las observaciones suficientes, para tener un reflejo fiel de la evolución de los contagios.

En este sentido, los países de Suramérica que más testeos han realizado son los mismos que han reportado la mayor cantidad de casos, por millón de habitantes, desde el inicio de la pandemia.

No debería ser una sorpresa que, en los países de la región con un menor nivel de testeos, por mil habitantes, o aquellos que no reportan oficialmente el número de pruebas realizadas sean precisamente los que tienen un menor nivel de casos por millón de habitantes.

Chile y Uruguay son los países de la región que han realizado muchas más pruebas de detección por cada mil habitantes, y en consecuencia, se encuentran entre los países con la mayor cantidad de casos detectados desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, los testeos realizados por ambos países están muy por debajo de la media de Europa o Estados Unidos.

Un elevado número de casos detectados no necesariamente tiene que ser percibido como una falla en la gestión de la pandemia, sino en realidad puede constituir una señal de un seguimiento más detallado de la situación epidemiológica.

Tomado de Our World in Data (www.ourworldindata.org)

La aplicación irregular de los testeos y limitadas infraestructuras para analizar las pruebas realizadas estarían subestimando el número de casos, lo que ofrece a la ciudadanía, y peor aún a los encargados del sistema de salud, una información inexacta sobre el avance de la pandemia y la efectividad de las políticas públicas para su contención.

Las cifras reportadas por Argentina llaman la atención, dado que reporta el mayor número de casos positivos de la región, con un número mucho menor de testeos realizados.

Esta combinación inusual, puede ser el resultado de que las pocas pruebas son realizadas en personas con síntomas avanzados de la enfermedad y limitadas pruebas destinadas para el testeo voluntario. Esto supone una grave falla en el diseño de la política de identificación de las personas asintomáticas que, pese a no presentar síntomas tienen la capacidad de continuar contagiando.

El caso de Venezuela, también resalta debido a que reporta el menor número de casos positivos por millón de habitantes de la región, pero lamentablemente no reporta el número de testeos realizados. La combinación de bajos casos, y ausencia de información sobre testeos, hace presumir que, al igual que Argentina, los testeos son realizados a personas con síntomas, lo que lleva a subestimar el número de casos y verdadera evolución de la pandemia.

Los bajos testeos en Suramérica con una mediana de 195 por cada mil habitantes, sólo superaría a los países del África, que reportan 33 por cada mil habitantes desde el inicio de la pandemia.

Ambos números palidecen con los testeos realizados en Europa de 958 por cada mil habitantes desde el comienzo de la pandemia. El bajo nivel de casos reportados en países de África y Suramérica, con respecto a otros países de mayores ingresos per cápita, no permite determinar con certeza la curva de contagio, o peor aún, si estamos en presencia de una nueva ola de contagios.

El importante aumento de decesos en la India asociados al COVID19 reportados por los medios de comunicación recientemente, deja al descubierto que, sin un programa regular de testeos con un nivel de testeos adecuados, los países emergentes no tienen idea certera de la evolución de la pandemia.

En ese sentido, cuando no se han realizado testeos regulares a la población las estadísticas del número de contagios por sí solos no ofrecen un panorama realista del avance de la pandemia.

Las restricciones a la circulación tienen baja efectividad  

Los países de Europa se encuentran entre los que han realizado la mayor cantidad de testeos por cada mil habitantes desde el inicio de la pandemia. Estos países relativamente similares tendrían un seguimiento más amplio de las cifras de contagios de COVID19, lo que permitiría evaluar la efectividad de las restricciones implementadas por los distintos gobiernos europeos para contener la pandemia.

El índice de respuesta gubernamental al COVID-19 de Oxford (Oxford COVID-19 Government Response Tracker[iii]) mide la rigurosidad de las políticas de contención de la pandemia. El índice está construido sobre la información pública disponible de 20 indicadores.

Estos indicadores están relacionados con políticas de contención a la movilidad como el cierre de escuelas y las restricciones de movimiento, también incluye indicadores sobre las políticas económicas de apoyo a los ingresos de los ciudadanos y políticas del sistema de salud relacionadas con el esquema de testeos de COVID-19, entre otros.

Tomado de Our World in Data (www.ourworldindata.org)

Un índice de rigurosidad más elevado supone que el país aplica políticas más restrictivas alejadas de una situación de normalidad, sin embargo, el índice no mide el cumplimiento de las políticas.

La relación entre casos de COVID19 por millón y rigurosidad en las medidas de contención en el caso europeo no muestra una tendencia concluyente. En ese sentido, los países que implementaron restricciones fuertes a la circulación, cierre de escuelas y negocios, entre otras políticas, no muestran un comportamiento significativamente diferente en el número decesos por COVID19, con respecto a otros países que tomaron medidas mucho más laxas.

La mayoría de los gobiernos suramericanos han elegido un enfoque mucho más restrictivo a la circulación con respecto a Europa y Estados Unidos, basando toda su política de contención de la pandemia en restringir la circulación, cierre de escuelas y negocios, con los elevados costos económicos y sociales.

La evidencia no concluyente de la efectividad de las restricciones a la circulación para disminuir el número de muertes, tomando como referencia el caso europeo, constituye un elemento para que los países suramericanos cambien el enfoque que han tenido de abordaje a la pandemia que ha traído importantes costos para sus economías.

La pandemia y las medidas restrictivas adoptadas por los distintos gobiernos llevó a la economía global a una fuerte recesión, que significó una caída de 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB) global en 2020, según los estimados del Fondo Monetario Internacional (FMI)[iv]. En términos de actividad económica, el COVID19 ha tenido un impacto económico diferenciado entre los distintos países y regiones.

Sin embargo, la región más afectada por la pandemia fue Latinoamérica y el Caribe con una caída del PIB de 7,0% en 2020, que superó a la registrada por África Subsahariana de 1,9% en 2020.

Varias economías europeas como España, Reino Unido, Italia y Francia también registraron fuertes contracciones del PIB de 11,0%; 9,9%; 8,9% y 8,2%; respectivamente. Por su parte, la India con una caída de 8,0% muestra que países muy diversos fueron afectados de forma contundente por la pandemia en 2020.

La ausencia de un esquema de testeos regular y de amplio alcance que refleje de manera más certera la evolución de la pandemia, está llevando a muchos países de Suramérica a implementar medidas restrictivas a la circulación nuevamente en 2021.

Los gobiernos de la región continúan “volando sin instrumentos” repitiendo las políticas aplicadas durante el 2020, sin que ofrezcan alguna garantía de que servirán para frenar verdaderamente el avance de la pandemia y evitar una situación potencialmente peligrosa como la que está experimentando la India.

El abordaje de la pandemia en la región continúa reduciendo las perspectivas de recuperación económica, mientras continúa la destrucción de empleos, llevando a miles de pymes a una situación de insolvencia, aumentando los niveles de pobreza y conflictividad social.

Con la notable excepción de Chile, que ha avanzado a un ritmo envidiable incluso para algunos países europeos, la región continúa especialmente rezagada en los programas de vacunación, lo que posterga el inicio del camino a la normalización de la vida cotidiana en nuestros países.

 

[i] https://coronavirus.jhu.edu/

[ii] Hannah Ritchie, Esteban Ortiz-Ospina, Diana Beltekian, Edouard Mathieu, Joe Hasell, Bobbie Macdonald, Charlie Giattino, Cameron Appel, Lucas Rodés-Guirao and Max Roser (2020) – «Coronavirus Pandemic (COVID-19)». Published online at OurWorldInData.org. Retrieved from: https://ourworldindata.org/coronavirus

[iii] https://www.bsg.ox.ac.uk/research/research-projects/covid-19-government-response-tracker

[iv] International Monetary Fund. 2021. World Economic Outlook: Managing Divergent Recoveries. Washington, DC, April.

Las opiniones y/o conceptos expresados en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.