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La pandemia como acelerador del desgaste de la política

FECHA: 15/05/2020
AUTOR(es): Tadeo Arrieche F.

Uniformados presentes, ciudadanos ausentes. Ésta es la imagen recurrente en las calles en cada rincón del mundo, desde la ciudad de París, pasando por Lima y llegando a nuestra Caracas. El Covid-19 se constituyó en la oportunidad de algunos gobiernos para ejercer control político y social sobre la sociedad.

Decretos de excepción, órdenes de distanciamiento y confinamiento, son algunas de las medidas tomadas por los Estados en medio de la pandemia, generando limitaciones en libertades fundamentales, estragos en la economía y en el funcionamiento de servicios públicos.

Esa circunstancia conforma un elemento de erosión de la democracia y la gobernabilidad, en esa relación compleja y complementaria a la vez, que se ve cuestionada producto de la incapacidad de los gobiernos de tomar decisiones eficaces para la sociedad y aligerar los problemas que tienen su causa en la pandemia.

La política también sufre un desgaste esencial, entendida desde sus diversas acepciones. Comúnmente se concibe como la lucha entre quienes ejercen el poder y quienes aspiran llegar a él, para incidir en una comunidad específica.

Pero la política no solo tiene que ver con el poder y el Estado. Así lo señala Sartori (1992) al realizar una reflexión sobre los campos a los que originalmente se asimila el concepto de la política, definiéndola “como la esfera de las “decisiones colectivizadas”, soberanas, coercitivamente sancionables e ineludibles”, diferenciándose así de otros poderes y otros sistemas. (Sartori, 1992, p.255)[i]

Esta definición tiene implicaciones ante el contexto actual, ya que algunos gobiernos solo asumen el ejercicio de la política desde la visión de las imposiciones a la sociedad y, en algunos casos, instrumentadas mediante el abuso de poder y el control de las armas, sin que medien otros elementos de legitimidad en su acción.

En una situación como la causada por la pandemia, es donde la política debe reivindicarse en el sentido de asumir la práctica de ideas que transmitan paz y bienestar, a través de un Estado revitalizado que pueda lograr mejores cometidos guiando a la sociedad y no precisamente interviniendo en las esferas más elementales de la vida ciudadana, al establecer limitaciones que empeoran las necesidades de la población.

Los Estados que afrontan el manejo de la pandemia desde el punto único de las limitaciones de derechos, observan la política de una forma estática, obviando que el llamado del mundo moderno es a “la integración de los órdenes político, económico y social como fundamento de nuestra vida occidental libre.”[ii], que implica también la superación del viejo debate entre capitalismo y socialismo. (Erhard, 1994, p. 97)

La política en la actualidad no puede actuar aislada de la economía y de los mercados, ya que el concepto desde el punto de vista dinámico tiene que conciliar intereses y necesidades de diferentes talantes.

Esta visión atiende a la definición de Crick (2011) sobre política que la señala como “la actividad mediante la cual se concilian intereses divergentes dentro de una unidad de gobierno determinada, otorgándoles una parcela de poder proporcional a su importancia para el bienestar y la supervivencia del conjunto de la comunidad.”[iii] (p.22)

Por lo tanto, en medio de la pandemia es necesario que los gobernantes entiendan que la política implica la interrelación de diversos factores y a su vez de varios intereses, entre los que se cuenta la necesidad de una economía libre que ofrezca las soluciones a las necesidades de los ciudadanos con una serie de derechos y servicios garantizados, en el marco de la legalidad interna y de los Derechos Humanos.

Las limitaciones a los derechos y la intervención a la economía, como elementos de control social y político aplicados en el transcurrir de la pandemia, son aspectos reñidos con la concepción de la política que demanda hoy el mundo, a decir de Arrieche (2017)[iv], fundamentada en la libertad, el bienestar y la paz como sentido, meta y objetivo de la política.

Actuar a contracorriente nos llevará al desgaste de la política y al cuestionamiento más profundo de la democracia, teniendo el riesgo que las sociedades vean alternativas en esquemas autoritarios.

[i] Sartori, G. (1992). Elementos de teoría política. Madrid, España. Alianza Editorial.

[ii] Erhard, L. (1994). Economía Social de Mercado. Su valor permanente. Madrid, España. Ediciones Rialp.

[iii] Crick, B. (2001). En defensa de la política. Traducción de Mercedes Zorrilla Díez. 1ra edición. España. Tusquets Editores, S.A.

[iv] Arrieche, T. (2017). Compatibilidad del orden político económico de la Constitución 1999 con la Economía Social de Mercado. Caracas, Venezuela. Universidad Metropolitana.

 

Las opiniones y/o conceptos expresados en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.