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La necesidad de una Política Exterior de Estado

FECHA: 24/08/2020
AUTOR(es): Rommer Ytriago

La formulación y ejecución de la Política Exterior en cualquier parte del mundo, viene a estar asociada a los principios, objetivos y metas que orientan a los Estados en su actuación dentro de la Sociedad Internacional; sean estos, grandes o pequeños, con mayor o menor longevidad e incluso teniendo diferentes formas de Gobierno y/o Sistemas Políticos.

El caso venezolano, es quizás, uno de los fenómenos más atípicos y dignos de estudiar, ya que, dentro de los muchos desafíos para regenerar al país, hay -también- la necesidad de una Política Exterior seria, es decir de Estado.

De allí parte, poder reposicionar a Venezuela dentro del Sistema Internacional y, si se quiere, el de consumar un interés nacional -fijo- definido en términos constitucionales, dado que la Carta Magna es el pacto social que refleja las aspiraciones de todos los nacionales para con su Gobierno y Sistema Político.

Distintos cuestionamientos pueden hacerse de lo que fue la proyección exterior en la era de la República Civil o Democracia Representativa (1958-1998), como de la Revolución Bolivariana -Democracia Popular- “participativa y protagónica”, en especial, en su momento de mayor apogeo (1999-2013).

Sin embargo, en honor a la verdad, habría que decir que, por más de 50 años el país gozó de una muy intensa y activa Política Exterior.

Venezuela fue aliado de Estados Unidos de América, como vecino y socio continental en tiempos del Orden Bipolar, luego, de todo aquello que le era antagónico cuando la estructura del Sistema Internacional pasó a ser Multipolar.

Lo que no representó que fuese un desafío, eso que hoy se percibe como su inexistencia y, en consecuencia, por su falta de posicionamiento, interacción y reconocimiento de sus pares para con quienes dirigen su actuación.

No obstante, las transformaciones a las que fue sometido el Estado a partir de 1999, dan cuenta de donde yace su problema; principios, objetivos y fines de la Política Exterior pasaron a ser de Estado -constitucionalmente hablando-, a las del Gobierno y/o Partido dominante, denotando un cambio radical en la trascendencia de tal política pública.

Ahora el Estado tendría como fin, a lo interno y externo, los que el endoso ideológico del Gobierno o Partido dominante le demarcase.

Esta cuestión por la vía de los hechos, fue configurando un esquema normativo necesario para que el proyecto político -ideologizante- del grupo político encargado del Gobierno, pudiese generar las condiciones políticas a la medida de sus intereses.

En cierto modo con capacidad de control de ambiente y resultado, esquemas y alianzas regionales, multilaterales y geopolíticos se lograron cimentar, como también lo había hecho la Democracia Representativa, pero ahora desde otro polo.

Pese a estas cuestiones, la “buena marcha” de la proyección exterior de la revolución, no duraría más allá de una década, en el momento actual puede verse el ocaso de su proceso; la hora en la que tenía capacidad de obtener resultados positivos ha pasado.

La afinidad ideológica del Estado con otras Unidades Políticas fue desapareciendo conforme a las dinámicas -propias- de sus pares, de igual modo pasaría con relación a los organismos internacionales donde es parte, agravando su situación el deterioro político, económico e institucional que vive aguas adentro.

Este panorama refleja entonces, las aspiraciones de abolir -urgentemente- la concepción que le ha estampado el Gobierno y/o Partido a la actuación externa del país, entendiendo como indica Rafael Calduch (1993), que en la Política Exterior “está el núcleo principal de conexión entre la vida nacional y la realidad internacional” (p.1)[i].

Lo dicho se suma a otros elementos que necesitan atenderse, porque no se trata solamente que como Política Pública esta destinada a abordar coyunturas, o de respuesta a los retos de un momento en específico, sino a las aspiraciones internas, para no seguir perdiendo la credibilidad y el peso que su actuación suscite a los demás países.

En ese sentido, corresponde volver al fuero Constitucional y en consecuencia a la práctica del Sistema Democrático, para el goce de una autentica legitimidad y legalidad de quienes dirigen al Estado y de quien es el responsable directo de la Política Exterior, es decir el Ejecutivo Nacional en el caso venezolano.

Porque como apunta Reynolds (1971) “las elites gobernantes tienen que rendir cuentas” (p.170)[ii], de allí que el Gobierno sea entendido, en que su misión sea asegurar los fines primarios y secundarios de las demandas sociales e ideológicas, sin anteponerse a la diversidad de instituciones estatales e intermedias -diferenciadas del ejecutivo- que formulan la Política Exterior como una Política Pública.

Solo así se podrá entender el significado, de la necesidad central de tener una Política Exterior de Estado, en tanto sus metas obtengan resultados concretos en la proyección de corto, mediano y largo plazo por acciones responsables frente a los connacionales y la Sociedad Internacional.

A fin de cuentas, se trata de la práctica ordenada en la ejecución de las decisiones del Sistema Democrático, asegurando que tal política pública “representa la forma en que un país se conduce frente a su contexto externo”, y refleje la directa relación entre la Democracia Política -Interna- y su natural proceso decisorio para proyectarse. (Tomassini, 1990, p.125)[iii]

Así, el Estado podrá retornar a cumplir sus fines y objetivos, reinsertarse en el Sistema Internacional, interactuar y comenzar de nuevo a tener la posición de peso -relativo- en la órbita continental, en los diferentes esquemas multilaterales de integraciones y alianzas geopolíticas.

[i] Calduch, R. 1993. Dinámica de la Sociedad Internacional. Edit. CEURA, Madrid.

[ii] Reynolds, P.A. 1971. An Introduction to International Relations, Londres, Edit. Lognman Group Leed.  (traducción de Francisco Condomines, Introducción al Estudio de las Relaciones Internacionales, Madrid, 1977. Edit. Tecnos.)

[iii] Tomassini, L. 1990. El marco de análisis de la política exterior. Cursos de Derecho Internacional de Vitoria-Gasteiz, Bilbao. Edit. Servicio Editorial Universidad del País Vasco.

 

Las opiniones y/o conceptos expresados en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.