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La Autocratización, un desafío para el Multilateralismo

FECHA: 30/03/2021
AUTOR(es): Rommer Ytriago

Buena parte de los estudios destinados a la comprensión de fenómenos políticos que acontecen en la actualidad, giran en torno a la democratización, las transiciones y los problemas referentes a su consolidación; sin querer desmeritar tal contribución teórica, los tiempos que transcurren parecen ir a la inversa, siendo apremiante estudiar la autocratización e ir más allá, ubicándole como un desafío al multilateralismo.

El propósito de los países occidentales -en su mayoría- ha sido la de instaurar la democracia como sistema político y, en el difícil camino de lograrlo no pocas han sido las veces que se ha fallado en el acometido; constituyendo gobiernos autoritarios o en el peor de los casos autocracias desmesuradas, así ha quedado señalado en los trabajos de importantes autores que enfocaron el problema desde una perspectiva interna de los Estados.

Para Larry Diamond (2015) esto ocurre:

“No solo a través de palmarios golpes militares o ejecutivos sino también a través de degradaciones sutiles en derechos democráticos y procedimientos” o sustancialmente porque “(…) el sistema de libre y justa competencia electoral multipartidaria fue desplazado o degradado hasta un punto bien por debajo de los estándares mínimos”. (pág.144)[i].

Ese ideario ha permeado en la mayoría de los estudios recientes sobre los elementos que sirven de base para la salida o entrada de sistemas políticos.

Miguel Ángel Martínez Meucci (2020) reflexiona que “En una era en la que la democracia, el liberalismo y el multilateralismo configuran el paradigma predominante, la presión e influencia del entorno internacional juega un papel variable, casi nunca determinante pero potencialmente muy importante.” (pág.286)[ii].

A contraposición, Geoffrey Pridham, Jon Pevenhouse y Lawrence Whitehead, destacan lo internacional como condicionante fundamental si se desea estudiar los procesos que atañen a la autocratización y democratización, ello será asumido como lo exógeno frente a lo endógeno.

Los mencionados autores reconocen lo imperativo que las condiciones aportadas por la cooperación, tensión, discordia y conflicto sirven de incentivos para reducir los márgenes de acción del autoritarismo internacional.

Pese a esto, el establecimiento de regímenes autoritarios ve en las alianzas políticas y sus influencias, mecanismos de actuación como de oportunidades para desafiar al sistema internacional, pues su inmediato rechazo a la institucionalidad democrática, opera persuasivamente para establecer más actores afectados por su misma condición, garantizando apoyos, contribuciones, relaciones económicas y coaliciones lo suficientemente poderosas.

En ese sentido, habría que pensar si la época en la que el orden internacional liberal, la democracia y el multilateralismo se presentaban como el modelo preponderante, está en riesgo o no, puesto que las Unidades Políticas occidentales -líderes de los esquemas multilaterales- deben ver el desafío que tienen por delante cuando los autoritarismos juegan al establecimiento de la autocratización internacional y mucho más cuando son inspirados por las corrientes de izquierda.

Esto lleva a concebir la incertidumbre a la que deben hacer frente, así como consolidar nuevas formas de interrelacionarse en una estructura internacional -que da golpes a una tripolaridad emergente y a veces a una pluripolaridad-, donde la anarquía se exacerba y, según las ideas, intereses y percepciones será lo que los Estados hagan de ella como señalaría Alexander Wendt.[iii]

La autocratización, antípoda de la democratización -en mayor o menor medida- busca entonces dos objetivos, lo interno y lo externo.

Se establece muchas veces de forma gradual declinando todo rasgo característico de la democracia, sus reglas y su orden, puede darse de forma abrupta, incluso, puede provenir de mutaciones conocidas como regímenes híbridos, o con rasgos democráticos; algunos autores les señalan de autoritarismos competitivos, porque a través de contiendas electorales se busca legitimidad del cuerpo político dominante.

Por otra parte, cuando son permeados por corrientes ideológicas -en su mayoría de izquierda- se manejarán estratégicamente hasta que no puedan encontrar provecho, lo que les hará optar por la desinserción internacional.

Además, presionarán para imponer un escenario que cuando no esté normado, contribuya al insolente desorden, más del que ya de por sí existe en el complejo mundo de las relaciones internacionales.

Estos procesos políticos se deben someter a una profunda revisión para evitar la erosión de todo aquello que la humanidad ha logrado construir después de sufrir del imperio de otras prácticas colindantes como lo son el totalitarismo.

Así, Anna Lührmann y Staffan I. Lindberg (2019) recientemente alertaron que: “Menos de 30 años después de que Fukuyama y otros declararon el dominio eterno de la democracia liberal, se manifiesta una tercera ola de autocratización. Los declives graduales de los atributos del régimen democrático caracterizan la autocratización contemporánea.” (pág.1).[iv]

Es entonces cuando el multilateralismo tiene que ser capaz de vencer el fenómeno, pero a su vez, de bloquear toda posibilidad de resiliencia, de la que muchas veces gozan los autoritarismos y las autocracias en general, entendiendo esto como la capacidad para adaptarse que los conducen a mayor durabilidad en el tiempo y espacio que ocupan, incluso de lo que es conocido como la tercera ola de autocratización.

Al mismo tiempo conviene decir que se está ante la posibilidad de hacer algo y evitar la llegada de un mal mayor en este siglo XXI -aún joven-, reconociendo en la autocratización un desafío para el multilateralismo.

[i] Diamond, L. (2015). “Facing Up to the Democratic Recession”. Journal of Democracy Vol. 26, n°1, National Endowment for Democracy and Johns Hopkins University Press.

[ii] Martinez Meucci, M. A (2020). De Puntofijo al post-chavismo Transición a la democracia en la Venezuela de ayer y hoy. En “Transiciones políticas en América Latina, desafíos y experiencias”. Capitulo XI, Universidad Metropolitana, Caracas, Venezuela.

[iii] Wendt, A. (2005). La Anarquía es lo que los Estados hacen de ella: La Construcción Social de la Politica de Poder. Revista Académica de las Relaciones Internacionales, 391-425.

[iv] Lührmann, A y Lindberg, S. (2019). Una tercera ola de autocratización está aquí: ¿qué tiene de nuevo? .Revista Democratización, Vol.26. N°7. Instituto V-Dem / Departamento de Ciencias Políticas, Universidad de Gotemburgo, Gotemburgo, Suecia.

 

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