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El coronavirus que cambió el mundo

FECHA: 30/03/2020
AUTOR(es): Homero Gutierrez F.

La propagación del coronavirus (COVID-19) se ha convertido en el disparador de una fuerte recesión de la economía global que tendrá un impacto muy negativo en las finanzas de las empresas y hogares alrededor del mundo. Los gobiernos han venido implementando distintas estrategias para contener el contagio, la más común ha sido el distanciamiento social, el objetivo es disminuir los nuevos contagios para brindarle a los servicios de salud una oportunidad de evitar el colapso frente al crecimiento exponencial de los casos.

El exponencial de los contagios llevó a países como China, Italia y España a recurrir al confinamiento y distanciamiento social de sus ciudadanos con la aplicación de cuarentenas obligatorias, así como el cierre de escuelas, comercios y eventos públicos.

En el Reino Unido se desplegó un enfoque diferente conocido como “inmunidad del rebaño” (herd immunity)[1] que consiste en: 1) aislar a los grupos más vulnerables de la población (personas mayores y con problemas de salud); 2) permitiendo que el resto de las personas se contagie y desarrolle inmunidad convirtiéndose en una barrera para el contagio de la enfermedad, sin embargo, el gobierno británico recientemente abandonó esta estrategia y se sumó a la lista de países que vienen implementando el distanciamiento social y las cuarentenas obligatorias[2].

Un enfoque muy distinto aplicó Corea del Sur, el país asiático logró reducir el número de contagios desplegando rápidamente una estrategia que consiste en: 1) pruebas masivas de diagnóstico para el aislamiento temprano de los contagiados; 2) la desinfección sistemática del transporte y espacios públicos; y 3) usar tecnologías de localización para el seguimiento de la población de los nuevos casos[3].

El abordaje de la crisis basado en el “distanciamiento social” tiene elevados costos económicos relacionados con la interrupción de la producción de amplios sectores de la economía y aumento del desempleo, lo que nos permite anticipar que la recesión será mucho más fuerte que la originada en la crisis financiera de 2008-2009. Al tiempo que algunos analistas comienzan a comparar la actual caída de la cotización en las bolsas de valores con la que precedió a la gran recesión de 1929.

 

Principales índices bursátiles

 

La caída observada en el precio de las acciones, bonos corporativos y materias primas a nivel global anticipa una fuerte contracción de las ventas y los beneficios de las empresas. El distanciamiento social y las cuarentenas que han venido imponiendo los gobiernos vienen afectando severamente las operaciones de muchas empresas locales y globales. El sector de consumo discrecional ha sido uno de los primeros afectados (aerolíneas, cruceros, restaurantes y hoteles), un impacto negativo que se extiende a sus proveedores y empleados.

Aunque en Estados Unidos no se han aplicado esquemas de “distanciamiento social” y cuarentenas al estilo de otros países, las solicitudes de seguro por desempleo subieron a 3.3 millones, un nivel sin precedentes, confirmando la magnitud de la recesión que enfrentará la economía mundial como consecuencia del COVID-19. La parálisis de la producción y la caída del consumo se estaría extendiendo en cascada hacia otros sectores, incrementando el riesgo de impago para el sistema financiero y creando disrupciones en las cadenas de valor y el comercio alrededor del mundo.

En este escenario adverso, el Congreso de los Estados Unidos le aprobó a la Casa Blanca un paquete de estímulo fiscal sin precedentes de al menos 9,4% del PIB[4] (USD 2.000.000.000.000). Los gobiernos de la Zona Euro anunciaron un compromiso “ilimitado” de apoyar la economía, mientras han dispuesto de un paquete de estímulos fiscales y esquema de garantías gubernamentales, facilidades de liquidez y diferimiento de impuestos que totalizaría el 11% del PIB de la Zona Euro[5] (USD 1.474.000.000.000).

 

 

Además, la Zona Euro suspendió las reglas fiscales para permitir a sus países miembros subvencionar sus empresas y abandonar las estrictas metas de déficit fiscal anual. Aunque Corea del Sur amplió su paquete de rescate económico hasta 4,7% del PIB[6] (USD 80.000.000.000), los recursos comprometidos como proporción de su economía son mucho menores a los destinados por Estados Unidos y la Zona Euro, lo que refleja el menor costo económico de la estrategia surcoreana para abordar la crisis del COVID-19.

En el ámbito monetario, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) redujo la tasa de política monetaria a mínimos históricos y anunció la compra en el mercado de bonos del tesoro y títulos respaldados por agencias del gobierno por “el monto que sean necesario”[7] para mantener el funcionamiento del mercado, así como otras medidas dirigidas a sostener el crédito a empresas y hogares. En la misma línea, el Banco Central Europeo (BCE) puso en marcha un programa de compras de activos de emergencia por un valor de 7,3% del PIB[8] de la Euro Zona, que estará vigente hasta que sea superada la emergencia. La magnitud de los estímulos fiscales y monetarios anunciados por Estados Unidos y la Zona Euro no tiene precedente y anticipando un aumento de impuestos en el futuro para sostener los elevados niveles de endeudamiento público que se requieren para enfrentar la crisis del COVID-19.

Los mercados emergentes y países en desarrollo tendrán una menor capacidad y acceso al financiamiento para desplegar políticas expansivas dirigidas a suavizar el impacto de la recesión. En varios países de Latinoamérica, que carecen de un sistema de salud robusto y no tienen la capacidad de aplicar el enfoque surcoreano, los gobiernos rápidamente se inclinaron por la adopción del distanciamiento social con cuarentenas obligatorias, cierre de fronteras y cese de las actividades “no esenciales”.

En una región que tiene elevados niveles de informalidad y los hogares tienen bajos niveles de ahorro, la implementación de las medidas de confinamiento tendrá un impacto muy fuerte en el empleo y las empresas, en especial, en las personas de menores ingresos que trabaja en el sector informal. El impacto recesivo en la economía de las medidas para combatir el COVID-19 se verá amplificado por la salida de capitales, la interrupción del flujo turístico y del desplome de los precios de las materias primas.

 

Precios del petróleo y el cobre

 

Los países de la región que tienen una posición fiscal más robusta (menor déficit y bajo nivel de endeudamiento) como Chile, Perú y Colombia tendrán márgenes de maniobra más amplios para desplegar un impulso fiscal que mitigue el impacto de la crisis y el distanciamiento social en los sectores más afectados. En contraste a Argentina, Brasil y Bolivia que tendrán más dificultades para poner en marcha programas de estímulo fiscal debido a sus elevados déficits fiscales y sus elevados niveles de endeudamiento público.

En cualquier caso, los países de la región no tendrán la capacidad de disponer de 9 o 10 puntos del PIB, como Estados Unidos y la Zona Euro para apoyar a sus respectivas economías, ni la capacidad de Corea del Sur para enfrentar la pandemia con menores costos económicos. En términos generales, el impacto del COVID-19 será mucho más fuerte en Latinoamérica, donde esperamos una recesión más fuerte, depreciaciones más aceleradas del tipo de cambio y un resurgimiento de las presiones inflacionarias en los países con una posición fiscal más vulnerable.

Un caso de especial atención para la región será la devastada economía venezolana. El país no está logrando implementar medidas efectivas contra el COVID-19, convirtiéndose en uno de los países más frágiles del hemisferio occidental para enfrentar los embates de la pandemia y la recesión global. La falta de un sistema de salud funcional, las condiciones económicas y los elevados niveles de pobreza mantendrían el ritmo de contagio fuera de control, llegando a comprometer los esfuerzos de contención de los países vecinos, convirtiendo al país en un problema de salud para la región.

El legado del COVID-19

Más allá de los impactos negativos de corto plazo sobre los servicios médicos y la economía, el COVID-19 tendrá efectos perdurables a nivel global que se transformarán en oportunidades y amenazas. La recuperación de la economía global estará acompañada por un cambio en los patrones de consumo de las personas y el nacimiento de nuevos modelos de negocios vinculados con las nuevas tecnologías y la automatización.

No es difícil anticipar que en el corto plazo comercios minoristas comiencen a incorporar tecnologías similares a la propuesta de AmazonGo[9] para un automercado sin filas ni cajeros y la masificación de las billeteras virtuales, mientras que el experimento masivo que significó enviar a teletrabajo a millones de empleados permitirá la información suficiente para redefinir los contratos y la forma como trabajamos.

El paso del COVID-19 también puede propiciar el incrementar el control estatal sobre los ciudadanos y la economía con la proliferación de tecnologías intrusivas que atenten contra las libertades individuales, como la utilizada por Corea del Sur en el control de los contagios. Los temores de una nueva pandemia promoverán el proteccionismo y las barreras al comercio internacional. Antes que termine la crisis seremos testigos de personas y agrupaciones industriales clamando por la “reindustrialización”, así como por la protección de sectores “nacionales” y “estratégicos”. Avanzar en esta dirección significaría un retroceso en términos de las libertades económicas y contrario a las mejoras de productividad y competitividad de las empresas y los países.

En la balanza, aprovechar las oportunidades que brindará la crisis traerá beneficios globales que permitirán enfrentar las amenazas.

[1] «Inmunidad colectiva» y su efecto en la pandemia. https://clustersalud.americaeconomia.com/sector-publico/inmunidad-colectiva-y-su-efecto-en-la-pandemia

[2] The U.K. backed off on herd immunity. To beat COVID-19, we’ll ultimately need it. https://www.nationalgeographic.com/science/2020/03/uk-backed-off-on-herd-immunity-to-beat-coronavirus-we-need-it/

[3] South Korea took rapid, intrusive measures against Covid-19 – and they worked. https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/mar/20/south-korea-rapid-intrusive-measures-covid-19

[4] Trump quiere un plan de 1 billón de dólares mientras EEUU supera las 100 muertes por el virus. https://lta.reuters.com/articulo/health-coronavirus-usa-idLTAKBN215163-OUSLT

[5] Euro zone pledges ‘whatever it takes’ to fight coronavirus effects. https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-eu-response/euro-zone-pledges-whatever-it-takes-to-fight-coronavirus-effects-idUSKBN21300F

[6] Corea del Sur duplica su paquete de rescate para el coronavirus a 80.000 millones de dólares. https://lta.reuters.com/articulo/salud-coronavirus-corea-del-sur-idLTAKBN21B1I5-OUSLT

[7] Federal Reserve announces extensive new measures to support the economy. https://www.federalreserve.gov/newsevents/pressreleases/monetary20200323b.htm

[8] Nuestra respuesta frente a la emergencia del coronavirus. https://www.ecb.europa.eu/press/blog/date/2020/html/ecb.blog200319~11f421e25e.es.html

[9] Introducing Amazon Go and the world’s most advanced shopping technology. https://youtu.be/NrmMk1Myrxc

Las opiniones y/o conceptos expresados en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente la organización comparte lo expresado.