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Diversificación económica y energética en Venezuela

FECHA: 18/05/2021
AUTOR(es): Oriana Araujo

Los seres humanos por naturaleza nos resistimos al cambio y por esto se desencadena únicamente si existe la necesidad innegable de que debe ocurrir. Así que ante la crisis que atravesamos, es natural que nos preguntemos: ¿debemos cambiar nuestra estructura económica fundamentada en el petróleo? y ¿por qué diversificar nuestro sistema energético?

Venezuela cuenta con 302.000 millones de barriles en reservas de petróleo probadas, lo que nos posiciona como el país con mayor cantidad de reservas a nivel mundial[1], por lo que la amenaza de agotar nuestros recursos no parece inminente.

Pero la realidad es que los argumentos para el cambio no están basados en nuestra ventaja en términos de recursos, sino en la verificación que la renta petrolera en la época de altos precios del barril difuminó la evidencia, quedándonos atrás en materia de industrialización, desarrollo tecnológico y producción de bienes.

Asi mismo, en la actualidad la huella ambiental es prioridad en la agenda de avance tecnológico a una escala global, siendo tiempo de enmarcar las soluciones de los problemas internos en el contexto de la actualidad.

Emisiones CO2

Una de las aristas por atender, son las emisiones de CO2. Si bien han disminuido en un 5.3% en el año 2020 respecto al 2019, esto se debe a un factor atípico como lo es la pandemia de covid-19[2], por lo que se podría esperar un efecto de repunte en estas cifras, permaneciendo en la lista de problemas.

En el caso del combustible fósil, éste representa el 56% de estas emisiones de CO2[3] y hay cifras que señalan a Venezuela como uno de los principales contaminantes en Latinoamérica por emisiones de este tipo en comparación con países como Colombia, Argentina, Chile y Perú[4], consecuencia de actividades operacionales de explotación de petróleo, incluyendo el flaring, que consiste en la quema de gas.

Adicionalmente, tenemos el consumo de energía per cápita más grande de Latinoamérica, debido a un sistema energético subsidiado[4], lo cual representa un reto a la hora de proponer escenarios de desarrollo sustentable que sean factibles de acuerdo con nuestra estructura socioeconómica.

Existen diversos análisis enfocados hacia el desarrollo sustentable que estudian la relación entre el crecimiento económico, el consumo de energía y las emisiones de CO2, de hecho, las emisiones de gases contaminantes serían inversamente proporcionales al tamaño de la economía.[5]

Mientras la industria tenga un carácter obsoleto, rudimentario e improductivo, será altamente contaminante, por lo que aumentar la eficiencia del sistema energético a través de su optimización e inversión en tecnología es el camino para disminuir la polución. En consecuencia, aportar soluciones para disminuir nuestra huella ambiental lleva consigo un proceso intrínseco de avance económico, tecnológico y social.

Diversificación energética como estrategia para la eficiencia.

Se ha demostrado que Venezuela tiene los recursos para lograr el desarrollo sustentable en el sector de generación energética, y que además la forma más sencilla para reducir las emisiones de CO2 es aumentar la eficiencia de nuestra matriz, que se basa el 89% en combustible fósil, 10% a energía generada por hidroeléctricas y 1% de biomasa y basura.[4]

Los complejos hidroeléctricos ofrecen un potencial energético que de ser aprovechado e invertirse recursos en él, podría generar un aporte importante a la hora equilibrar la matriz energética y satisfacer las demandas.

Eliminar el flaring y aprovechar el gas natural es un enfoque que debe ser considerado. Países desarrollados, como los pertenecientes a la Unión Europea apuntan a proyectos de descarbonización basándose en el recurso del gas natural como principal herramienta de reforma y transición energética.[6]

Tal ejemplo es posible estudiar en Venezuela, visto que el país cuenta con 197,1 billones de pies cúbicos de gas natural en reservas probadas[7], un recurso que puede ser aprovechado y aun así, para el año 2019 Venezuela quemó cerca de 3.4 billones de pies cúbicos por día de gas natural[8] lo que puede considerarse una pérdida considerable.

El Petróleo y su papel en la transformación.

Para que funcione una reforma energética, debe existir un conjunto de esfuerzos engranados con precisión. La industria petrolera no será descartada en los próximos años – pues no tenemos la preparación para ello – por lo que debe ser optimizada para generar recursos que proporcionen parte del capital, que debe ser reinvertido en nuevas tecnologías con el fin de impulsar el desarrollo sustentable. Dicha inversión contempla no solo la de carácter tecnológico per se, sino en capital humano que cuente con las competencias necesarias para impulsar el proceso.

La industria petrolera debe ofrecer un recurso que contribuya con el avance tecnológico e impulse otro tipo de desarrollo que nos posicione en terreno de la sustentabilidad; no sólo un producto que genere dependencia económica ni gastos fiscales dirigidos a subsidios. Si se combina la mejora de la gestión de este recurso con la participación de inversionistas privados, se genera la oportunidad de catalizar un proceso en dirección de la diversificación no solo energética, sino también económica.

La doctrina nos señala que los países que han tenido éxito en reformas energéticas tienen en común tres factores: inversión en tecnología, inversión en capital humano y apostar al sector privado para financiamiento.[9]

En Venezuela se cuenta con los recursos para diversificar el sector y aumentar la eficiencia visto que permanecen muchos profesionales, los recursos naturales no se han agotado, disponemos de fuentes de energías renovables que pueden contribuir a la diversificación[4], y hay una relación que construir reestableciendo la confianza con el inversionista privado.

Las herramientas están presentes, esperando a ser utilizadas, solo hace falta lo más importante: dar el primer paso.

[1] Organization of the Petroleum Exporting Countries. (2019). OPEC Share of world crude oil reserves. OPEC Annual Statistical Bulletin. Recuperado de: https://www.opec.org/opec_web/en/data_graphs/330.htm

[2] Mena, M. (2020). Statista. ¿Cuánto han disminuido las emisiones de CO2 en 2020? Recuperado de: https://es.statista.com/grafico/23231/variacion-de-las-emisiones-de-co2-en-2020-respecto-a-2019/

[3] De la Vega, Iván; Puente, José M.; Sanchez R, Magaly. (2019). The Collapse of Venezuela vs. The Sustainable Development of Selected South American Countries. Sustainability 11, no. 12: 3406. https://doi.org/10.3390/su11123406

[4] Robalino-López, Andrés & Mena-Nieto, Angel & García-Ramos, José-Enrique & Golpe, Antonio. (2014). Studying the relationship between economic growth, CO2 emissions, and the environmental Kuznets curve in Venezuela (1980-2025). Renewable and Sustainable Energy Reviews. doi: 10.1016/j.rser.2014.08.081.

[5] Agbanike, T.F., Nwani, C., Uwazie, U.I. et al. (2019). Oil price, energy consumption and carbon dioxide (CO2) emissions: insight into sustainability challenges in Venezuela. Lat Am Econ Rev 28,8. https://doi.org/10.1186/s40503-019-0070-8

[6] Morningstar, R., Simonyi A., Khakova, O., Markina, I. (2020). European Energy Diversification: How Alternative Sources, Routes, and Clean Technologies Can Bolster Energy Security and Decarbonization. Recuperado de: https://www.atlanticcouncil.org/in-depth-research-reports/issue-brief/european-energy-diversification-how-alternative-sources-and-routes-can-bolster-energy-security-and-decarbonization/

[7] PDVSA. (2021). Reservas probadas de gas natural. Recuperado de: http://www.pdvsa.com

[8] Cohen, L. (2020). Ex-Shell exec who cut gas flaring in Iraq seeks to do the same in Venezuela. Recuperado de:  https://www.reuters.com/article/us-venezuela-gas-flaring-idUSKBN20S28A

[9] Gelb, A. (2010). Economic diversification in resource rich countries. Center for Global Development, 1-23. Recuperado de: https://www.imf.org/external/np/seminars/eng/2010/afrfin/pdf/Gelb2.pdf

 

 

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