Luis F. Castillo H.

Profesor Universitario

@castelvanialuis
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Covid-19: ¿En Venezuela todos pueden quedarse en casa?

FECHA: 06/04/2020
AUTOR(es): Luis F. Castillo H.

El pasado 14 de marzo oficialmente el Ejecutivo Nacional comunicaba la necesidad de tomar medidas para enfrentar la pandemia Covid-19, no se inventaría nada nuevo, se aplicarían los protocolos sugeridos por la comunidad científica mundial, era necesario iniciar un proceso de cuarentena. Horas después del anuncio fue posible observar a través de un breve recorrido entre Altamira y Plaza Venezuela carteles en las principales cadenas de farmacias que decían: “¡no hay! antibacterial, alcohol, guantes ni mascarillas”, las ferreterías se encontraban agolpadas de personas intentando comprar algún tipo de “tapaboca” y los supermercados tenían un flujo de personas poco habitual.

Si bien es cierto, no existía una alarma generalizada y todo fluía con tranquilidad, es indudable la presencia de una tensión singular en la población luego de la información suministrada por el gobierno.

La cuarentena social iniciada el 16 de marzo representaba la medida primordial para lograr evitar el contagio. En las retinas de los ciudadanos están  las imágenes provenientes de Italia, donde hasta la fecha las cifras de fallecidos es realmente dramática: “la tasa de mortalidad en Italia a causa del coronavirus se convirtió en la más alta del mundo, más de un 8% de los casos confirmados, de acuerdo con datos del gobierno italiano”[1]. Ante aquella realidad rápidamente los medios de comunicación se unieron a la campaña “Quédate en casa”, incentivando el cumplimiento del aislamiento para no permitir la propagación de la enfermedad. No obstante, ¿en qué condiciones recibe Venezuela el virus Covid-19?

Evidentemente, el primer factor que salta a la vista se encuentra asociado a las circunstancias del sistema de salud de nuestro país, sin embargo, ese sería tema para otro artículo, en su lugar quiero llamar la atención de otro factor de igual importancia, que al conjugarse con cierta precariedad hospitalaria puede generar resultados nada alentadores, esa arista se encuentra representada en el desempleo y el empleo informal.

Para el año 2017 la Encuesta de Condiciones de Vida – ENCOVI[2], reflejaba que el 37,5% de la población trabajaba por su cuenta, es decir; economía informal. La cifra había aumentado siete puntos porcentuales en apenas cuatro años, y su ascenso continuaba de forma exponencial. Por su parte, el desempleo para 2018[3] registró un descenso importante en sus rangos por edades, empero, es una fluctuación engañosa, el marcado proceso migratorio sin duda tiende a generar espacios en el mercado laboral.

Bajo estas condiciones, es evidente que un grupo importante de la población venezolana no puede cumplir taxativamente la cuarentena social, no puede por múltiples variables; si se trata de un hogar sostenido por un único sueldo devengado por trabajo diario, observaremos que ese pilar de la familia debe escoger entre cumplir la medida sanitaria o salir a la calle y conseguir suficiente dinero para lograr llevar algo de alimento a su hogar.

Por su parte, los ingresos de un transportista dependen esencialmente del flujo de pasajeros (que tras la cuarentena es indudablemente menor) e incluso del flujo de dinero efectivo, escaso y devaluado. El conductor del transporte público no puede sencillamente quedarse en su casa, si el vehículo permanece detenido él no contará con los recursos para alimentar a su familia durante los cuarenta días iniciales de la emergencia.

El llamado personal de servicio doméstico, tampoco puede asistir a sus puestos de trabajo, que básicamente son otros hogares que se mantienen en cuarentena. De manera que, al no existir ninguna faena realizada no existirá la cancelación del sueldo. No es difícil imaginar la angustia que tal situación genera en quienes son responsables de velar por la alimentación de sus hijos.

Claramente apreciamos que existe una realidad muy compleja, que puede ser más alarmante si agregamos las cifras de la pobreza extrema, la cantidad de infantes sin hogar conocidos como “niños de la calle”, que sin dudad alguna no pueden “quedarse en casa”. La realidad de Venezuela nos advierte que la exposición de estadísticas que evidencian un aparente control de la curva de casos afectados por el Covid-19, no demuestra las condiciones efectivas, reales y humanas, es necesario ampliar el enfoque y reconocer que las cosas no son tan fáciles.

[1] BBC News Mundo. (2020). Coronavirus: qué hay detrás del alto número de muertes en Italia a causa del covid-19. Obtenido de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-51817327

[2] Universidad Católica Andrés Bello. (2017). Encuesta de Condiciones de Vida, 2017.  Obtenido de: https://www.ucab.edu.ve/wp-content/uploads/sites/2/2018/02/ENCOVI-2017-presentaci%C3%B3n-para-difundir-.pdf

[3] Universidad Católica Andrés Bello. (2018). Encuesta de Condiciones de Vida, 2018. Obtenido de: https://elucabista.com/wp-content/uploads/2018/11/RESULTADOS-PRELIMINARES-ENCOVI-2018-30-nov.pdf

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